Bicicleta



El camino de en medio

Hay varias maneras de ver una misma realidad y todas son válidas. Es fácil decirlo, pero mucho más difícil defenderlo. Sobre todo, cuando las tendencias dominantes empujan fuerte y tratan de imponer sus tesis desoyendo otras. En el impulso ciclista urbano pasa, igual que en otros campos donde hay alternativas.Ya está más que recogida la tendencia dominante de demandar espacios marginales exclusivos como vía para promocionar el uso de la bicicleta de una manera cualitativa y cuantitativa definitiva. Pero ¿qué pasa con los que promulgan que también se puede conseguir ese mismo reconocimiento y crecimiento sin necesidad de construir infraestructuras específicas para los ciclistas? ¿Están locos?

Es difícil postular que haya una sola vía o que algo sea mejor en el complicado terreno de la adaptación de la calle a los distintos usos para los que se la requiere, pero lo que está claro es que descartar algo categóricamente sin haberlo siquiera probado es tan poco inteligente como lo contrario.

Está claro que proponer, a muchos ciclistas noveles o a cualquier persona que quiera proponérselo, circular utilizando todo un carril (o el único carril) en muchas calles es un reto que muchas personas no están dispuestas a afrontar, pero no es menos cierto que evitar este tipo de medidas sistemáticamente para lo único que sirve es para demostrar que los ciclistas no tienen sitio y por tanto derecho en la calzada, dejando el camino expedito sólo a los motorizados. Sobre todo si lo único que se hace para facilitar el tránsito ciclista es construir unas cuantas vías segregadas o pintar unas cuantas aceras con mayor o menor acierto.
Siga leyendo en “Bicicletas, ciudades, viajes,…”

Un ciclista pasea por una zona peatonal en Córdoba.

El Diario Córdoba ha propuesto para Debate, durante esta semana a punto de terminar, la ocupación de los espacios peatonales por parte de los ciclistas.

El título del debate, ¿Cree que las bicicletas están invadiendo el espacio de los peatones en Córdoba?, ha puesto muy nerviosos a los gamberros que circulan en bicicleta por las aceras y demás espacios peatonales de nuestra ciudad, incluidos los pasillos de Carrefour (según he podido comprobar personalmente).

Tan nerviosos que, en su talabanismo gamberril-cicleatón, han cargado contra la conveniencia de debatir este asunto, proponiendo como alternativa otros que, aunque pueden ser interesantes, no representan más que su claro desprecio a los que pensemos los verdaderos y exclusivos usuarios de las zonas peatonales, LOS PEATONES, de su actitud incívica.

Ni que decir tendría que estoy totalmente de acuerdo con el “titular” de esta encuesta, mal que le pese a los gamberros que circulan en bicicleta por las aceras y demás espacios peatonales. Esos gamberros no tienen excusa ninguna para INVADIR los espacios peatonales, ni tan siquiera la no existencia de sus anhelados carrilitos de colorines para bicicletas, pues incluso cuando los hay (Gran Vía Parque, Arroyo del Moro, Escultor Fdez Barba, etc.) se montan en las aceras (la cabra siempre tira al monte).

¡Es una vergüenza que esto ocurra en una ciudad que aspiró a la Capitalidad Cultural! Y no me vengan los “europedos” con monsergas y milongas; la admiración exaltada y entregada al “europedismo” es cosa de paletos deslumbrados por los anuncios de neón de la gran ciudad.

Mientras que los peatones no nos organicemos en una plataforma que defienda nuestros derechos como tales a circular, sin ring-rings ni sobresaltos, por las aceras y demás zonas peatonales, incluidos los pasos de peatones, estos gamberros en bicicleta seguirán campando a sus anchas.

Los peatones somos muchos más que los ciclistas; todos somos peatones. Así que podemos ejercer más presión que ellos ante las autoridades. Entonces, ¿por qué nos dejamos intimidar?

Y ruego a los verdaderos y buenos ciclistas, que haberlos haylos, que no se den por aludidos, sino que, por el contrario, influyan sobre los gamberros para que depongan su actitud incívica

Puesto que el debate ya ha finalizado, puede continuarlo en este Blog añadiendo sus comentarios a esta entrada, con la garantía de que, cualquiera que sea su contenido (excluidos los insultos y malas artes) no serán borrados por el administrador de este Blog.


#CiclistasMolestos ¿o gente desinformada?

Un video parecido a lo que debería promocionar el Ayuntamiento de Córdoba para dar a conocer a todos, ciclistas y conductores, algunos de los puntos más importantes de la ordenanza de circulación.
 
 

El incumplimiento de normas “está tolerado por las autoridades”

Córdoba es una de las ciudades más permisivas con los ciclistas
(Diario Córdoba – 29/12/2013)

REDACCION 29/12/2013

Los ayuntamientos de Madrid y Córdoba son los más permisivos de España con los ciclistas en perjuicio con los peatones, según se desprende de un informe de la Cátedra Española de Seguridad Vial y Movilidad. Con la actual y vigente Ley de Seguridad Vial y su Reglamento de desarrollo, las bicicletas son un vehículo más que debe cumplir escrupulosamente las normas del Código de la Circulación. En este sentido, según señala el comunicado del organismo, se ha observado en numerosas ciudades de España un incumplimiento sistemático de dichas normas por parte de los ciclistas. Se trata de ciudades donde ese incumplimiento está permitido o tolerado por las autoridades y agentes encargados de aplicarlas, y donde se producen infracciones graves y peligrosas. Entre esas ciudades se encuentran Madrid y Córdoba, ciudad especialmente protegida por la Unesco.

Las infracciones de los ciclistas más observadas son las siguientes: circular sobre los pasos de peatones, las aceras y zonas peatonales. Por otro lado, entre las maniobras y conductas especialmente peligrosas se encuentran la conducción por la acera e incorporación súbita a paso de peatones o la conducción por la calzada e incorporación súbita a la acera o al paso de peatones. El cambio de sentido inopinado, la circulación en dirección prohibida o la conducción con auriculares y hablando con el móvil también son frecuentes maniobras peligrosas, junto con la falta de respeto a los semáforos en rojo, y todas ellas son, como en todo vehículo, infracciones de la legalidad vigente que ponen en riesgo la seguridad de otros vehículos y del propio ciclista.

Pero lo más grave es que ponen en peligro la movilidad y seguridad de peatones, niños, discapacitados, personas mayores con movilidad reducida, según señala el informe, que añade que las bicicletas sólo pueden circular por las vías ordinarias habilitadas para los vehículos y por los carriles bici reglamentariamente establecidos. Si tienen que incorporarse a las aceras, zonas peatonales o pasos de peatones, el conductor debe bajarse de la bicicleta y llevarla de su mano, asegura el comunicado, en el que se pide “con urgencia” evitar estas malas conductas.

Hasta circulando por el tan "deseado" carril-bici, este gamberro adulto en bicicleta marcha en dirección prohibida. ¡¡¡ Es que no tienen arreglo!!!

Hasta circulando por el tan “deseado” carril-bici, este gamberro adulto en bicicleta marcha en dirección prohibida. ¡¡¡ Es que no tienen arreglo!!!

Mientras que los peatones no nos organicemos en una plataforma que defienda nuestros derechos como tales a circular, sin ring-rings ni sobresaltos, por las aceras y demás zonas peatonales, incluidos los pasos de peatones, estos gamberros en bicicleta seguirán campando a sus anchas. Los peatones somos muchos más que los ciclistas; todos somos peatones. Así que podemos ejercer más presión que ellos ante las autoridades. Entonces, ¿por qué nos dejamos intimidar?

 La acera es un carril-bici que el ayuntamiento aun no ha pintado.

Y ruego a los verdaderos y buenos ciclistas, que haberlos haylos, que no se den por aludidos, sino que, por el contrario, influyan sobre los gamberros para que depongan su actitud incívica.

En la acera hay sitio para todos.

En la acera hay sitio para todos; en la calzada solo para los coches.

 


El Ministerio del Interior prepara un nuevo Reglamento General de Circulación

Comentario copiado de

http://www.abc.es/20120717/espana/abci-bicicletas-circulacion-acera-201207171403.html#disqus_thread

Peligro CICLISTAS

Peligro CICLISTAS

Si tuvieramos que dar por buenos los comportamientos, en general, de los ciclistas y entender que este comportamiento responde al reglamento en vigor, voy a extractar los diferentes puntos que como peatón y automovilista vengo observando. He de decir que entre los ciclistas hay que efectuar una importante distinción en dos grupos: aquellos que utilizan la bicicleta como medio de transporte (en general más responsables) y los que aspiran a competir en las grandes citas europeas.
Reglamento en uso (según comportamientos)
· Las bicis tienen siempre prioridad sobre los vehículos a motor y sobre los mismos peatones.
· Pueden circular por las aceras, arcenes, calles o carreteras. Por donde mejor estimen oportuno.
· Su forma de conducir es siempre la más responsable. Los irresponsables son los demás.
· Los carril-bici se pueden utilizar si están correctamente señalizados y en óptimo estado, si tuvieran arena, piedrecillas o cualquier otro obstáculo pueden circular por la carretera.
· Los demás vehículos deben adelantar dejando 1,5 m. de seguridad mínima; pero las bicis pueden hacerlo rozando con manillares y espejos retrovisores cuanto sea necesario.
· A las bicis se les supone siempre un estado mecánico perfecto y no necesitan ITV ni ningún otro tipo de control técnico.
· Al ocupar espacios tan pequeños están exentas de pagar el impuesto de circulación.
· Para conducir una bici por una vía pública no se necesita ninguna preparación especial fuera de conseguir el equilibrio suficiente.
· Para evitar denuncias tontas, como ocurre con los vehículos a motor, no deben llevar matrícula alguna que pueda identificarlas.
· El ciclista no necesita ir cubierto por un seguro de responsabilidad civil. Si atropella a un peatón, siempre tienen el recurso de darse a la fuga. Si se ve implicado en un accidente con un “motorizado”, la culpa siempre será del “motorizado”. En el caso de “empate” (ciclista contra ciclista), se impondrá el “buen rollito” entre compadres.
· Para las bicis, los semáforos rojos no son más que lucecitas para animar las vías públicas y los pasos de cebra reminiscencias de nuestros orígenes esteparios.
· Pueden circular en fila o en animado grupo, comentando las circunstancias y proyectos del fin de semana.
· A los automovilistas que se comporten de manera ácida o crítica, puede insultárseles o hasta tirarles la botella de agua (yo lo he visto en diferentes ocasiones).
Bueno, simplemente espero que los amigos ciclistas esmeren su responsabilidad y no cumplan en nada los artículos de este “reglamento en uso”.


Copiado de: Bicicletas, ciudades, viajes ,…
miércoles, 26 de octubre de 2011

Tenemos un tesoro.

Y estamos dispuestos a desbaratarlo

EPOMM, la plataforma europea para la gestión de la movilidad lo muestra claramente en su mapa de ciudades asociadas. Vitoria-Gasteiz, la única representante de este sur tan castizo y tan nuestro, tiene el mejor reparto modal de no motorizados de toda esa representación, entre la que se encuentra lo más granado de la vieja Europa. Amsterdam, Rotterdam, Utrech, Bruselas, Groningen, Malmö o Münster no le llegan a la suela del zapato y no es precisamente por los que pedalean, sino por los que gastan suela.
 

Son los peatones, nuestros queridos y nunca suficientemente valorados peatones, los que marcan la diferencia. Lo recordaba hace algunos meses cuando afirmaba que ellos, los tan deseados centroeuropeos, no tienen peatones en sus ciudades inmaculadas, anodinas y con extrarradios interminables. Hoy las cifras y los repartos modales nos dan una imagen gráfica de esta realidad.

Una realidad que debe alertarnos sobre dos asuntos:

  • Uno, que somos unos privilegiados. Que si fuera al contrario tendríamos que estar soportando su suficiencia y nos veríamos abocados a aprender su maestría a la hora de hacer facilidades peatonales
  • Dos, que somos tan ignorantes, tan atrevidos y tan miserables que somos capaces de estar presenciando impávidos el vilipendio y la humillación de la masa crítica peatonal a base de intentar dar oportunidades a los ciclistas en el lugar equivocado, rivalizando con esa mayoría pedestre sólo porque nadie es capaz de cuestionar y limitar en serio el uso del coche en la ciudad.

Y lo peor del asunto es que somos tan estúpidos que, de la misma manera que nos lamentamos, envidiosos, de no haber tenido la valentía y  la visión estratégica de haber dado más oportunidades a la bicicleta en la configuración de nuestras ciudades, un día seremos capaces de criticar la desidia y la estulticia con la que se está arriconando a los caminantes a fuerza de privarlos de espacio, de libertad y de tranquilidad, con la inclusión de bicis, tranvías o cualquier otra modernidad en sus plataformas.

Lo más grave de todo este drama es que no despierta demasiada inquietud entre la ciudadanía y  no alarma en absoluto a los responsables de la cosa, obstinados en hacer toda suerte de inventos y ocurrencias por mejorar la cuota ciclista, que es lo que está de moda, por supuesto sin detrimento de la práctica motorizada. Y hay que contar entre dichos responsables tanto a los políticos, como a gran parte de la sociedad civil del ramo, felices con sus incrementos marginales y con estas vacas gordas después de tantos años de predicar en el desierto.

Mientras no seamos capaces de darnos cuenta de que en todo este turbio asunto de la movilidad sostenible, nuestro tesoro son los peatones, y no aprendamos a valorarlos suficientemente declarándolos especie protegida (igual que a los habitantes y a los comerciantes de la ciudad compacta), todo este juego de bicis, coches y transporte público puede ser mucho más obsceno, pernicioso e irreversible de lo que somos capaces de imaginar, que ya hemos dejado claro que es poco.

Dejarme que desconfíe de esta legión de incautos, miopes, agoreros y envidiosos que se han apropiado de la voluntad popular y han definido el bien común de acuerdo con sus vaguedades maximalistas y maniqueas, y que están sólo dispuestos a oir el eco de sus aplausos después de repetirse que esto va bien sin saber realmente cuál es el rumbo que siguen, mientras dilapidan fortunas, desperdician oportunidades y desprecian la riqueza que tienen.


Autobús de transporte escolar en Japón.

Ejemplo de transporte escolar insostenible, insolidario, deshumanizado, etc. en el que los escolares se entretinen en asuntos baladies, navegando por Internet y otras chorradas, al tiempo que consumen importantes recursos materiales y energéticos. La Madre Gaia está triste.

Escribo este artículo en respuesta a uno de los muchos que nos plantean la conveniencia de que los escolares acudan a sus centros “a pata”, o sea andando, para quienes no caemos en la grosería de confundir las patas de los animales con las piernas de las personas. A modo de ejemplo, valga esta Carta Ilustrada al Diario Córdoba: Mejor ir al cole “a pata”

Ante todo debe imponerse la realidad; las ensoñaciones edénicas no son de este mundo. Efectivamente, en la zona que describe el autor de la carta ilustrada, en la zona del Tablero, existen muchos colegios y guarderías y, además, esa zona lo es de paso para acceder a otros muchos colegios y guarderías situados más arriba, en lo extensa zona Residencial de El Brillante, por lo que no me extraña que en las horas de entrada y salida se produzcan una notable afluencia de vehículos, e incluso atascos. El acceso a esos colegios, tanto desde el núcleo urbano como desde la extensa zona residencial de El Brillante u otras barriadas periurbanas, debe hacerse, por razones obvias de distancia, en vehículo motorizado, bien sea el transporte escolar colectivo o en los automóviles privados. El primer supuesto, según me cuentan, puesto que no he padecido tales circunstancias, además de caro no es siempre el más idóneo, dado que los niños tienen que permanecer en los autobuses durante largos periodos de tiempo, en muchos casos  superiores incluso a la hora u hora y media, y no cubre toda la ciudad y su extrarradio. El desplazamiento en vehículo privado, cuando se pueden combinar los desplazamientos de los padres con el horario escolar, suele ser entonces la opción más conveniente, no un capricho sino una necesidad.

El ideal idílico, saludable, divertido, etc. de ir al cole dando un agradable paseo, desde casa al colegio y vuelta, de la mano de papá o mamá o jugueteando con los amiguitos es cosa que se circunscribe al ámbito urbano, al colegio de proximidad o de barrio. Pero cada vez son más los colegios que se sitúan en las zonas periurbanas, en el extrarradio, con lo  que se altera sustancialmente la idea de proximidad y los desplazamientos motorizados resultan ineludibles.

Por supuesto que siempre viene bien hacer algo de actividad física y de paso liberar algo de estrés, como bien dice y hace el autor de la carta en sus ratos de asueto; pero la vida es la que impone las realidades. La idea, la reflexión a la que invita el Sr. González va más allá de lo que el cree; implica un cambio radical respecto del modelo de ciudad que estaríamos dispuestos a asumir, si es que fuese posible cambiarla, cosa más que utópica: ciudad compacta o dispersa, grande o pequeña, con movilidad de proximidad o con movilidad a largas distancias, cada uno en su barrio o la ciudad es de todos. A esa reflexión no responde el Sr. de la Asociación Peatonal A Pata, sino que, como es habitual en ellos, tan solo aporta anécdotas y planteamientos parciales que no resuelven nada pero que, al menos, no producen alarma al quedar enmascarada su ideología totalitaria por un no decir nada. Para ellos, no se trata de resolver los problemas, sino acrecentarlos hasta que todo reviente.

Transporte escolar en la India

Ejemplo de transporte escolar sostenible, solidario, humanizado, etc. en el que los escolares comparten, además de calor humano y liendres, sus experiencias vitales y contribuye al ahorro de recursos materiales y energéticos. La Madre Gaia lo agradece.

Página siguiente »