aceras y espacios peatonales sin bicicletas



ciclistaCiclista montando en bicicleta sobre la acera de una gran ciudad.
Foto: Flickr/Sascha Kohlmann
Escrito por: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

Un fenómeno recorre Europa y el mundo. Los ciclistas van tomando poco a poco las grandes ciudades y están ayudando a proteger el medio ambiente, hacer territorios verdes y crear un mundo más sostenible. Hasta ahí, bravo.

Pero a raíz de esa sana conquista de la metrópoli, se ha creado una especie de dictadura donde los ciclistas más incívicos imponen sus leyes en los pasos de peatones, en las aceras y hasta en los circuitos silvestres o parques.

Y es entonces cuando el peatón se ve amenazado. Por eso, lanzo este manifiesto que debería ser motivo de reflexión para los ciclistas más contumaces:

1.- Los peatones llegaron antes. En la larga vida de 250.000 del homo sapiens, hemos sido fundamentalmente peatones. La bicicleta de masas, es un invento muy reciente.

2.- La ciudad no es solo del ciclista. Muchos ciclistas quieren circular a sus anchas por las avenidas, por el carril bici y por las aceras. No. Las aceras son de los peatones.

3.- La velocidad supone un peligro. Un peatón camina a una media de 5 kilómetros por hora y es inofensivo. Un ciclista a 20 kilómetros por hora puede convertirse en un proyectil.

4.- Los pasos de peatones son para peatones. Como su nombre indica, la prioridad del paso cebra o con semáforo es para el peatón. Hay que respetar su derecho de paso.

5.- Todos deben respetar los semáforos. Una costumbre del ciclista es saltarse los semáforos sin importarle si está en verde para el peatón. La prioridad es del peatón.

6.- Un peatón contamina aún menos. Desde el casco de plástico  del ciclista hasta su bicicleta, todo eso contiene más derivados del petróleo de los que puede llevar encima un peatón.

7.- En los parques, los peatones primero. Un ciclista no debe ir por los parques a la carrera asustando a los peatones y rozándoles por ambos lados.

8.- La fecha de caducidad del ciclista es más corta. A cierta edad el ciclista ya no puede ir sobre dos ruedas porque es anciano y una caída puede suponer rotura de cadera. Entonces, volverá a ser peatón y pedirá estos derechos.

9.- Por número de votos, hay más peatones. En términos democráticos, hay más peatones que ciclistas con lo cual hay que respetar su derecho a transitar porque son mayoría.

Epílogo: este no es un manifiesto contra los ciclistas sino contra aquellos ciclistas que ejercen una dictadura sobre dos ruedas.


Matrícula y seguro para las bicis ( Diario Córdoba – 15/12/2015 )

Una joven transita en bicicleta por la céntrica calle Gondomar, entre numerosos peatones.

Una bicicleatona adulta hembra circula  por la céntrica calle Gondomar, entre numerosos peatones.

Mucho se está escribiendo sobre los veladores en las aceras, que no ocasionan ningún peligro, y sin embargo no le damos importancia al riesgo que supone para los viandantes que las bicicletas, algunas a gran velocidad, campen a sus anchas por aceras y zonas peatonales. Ayer, al salir del portal de mi casa, me atropelló un ciclista que circulaba por la acera. Afortunadamente no iba con velocidad y el impacto solo quedo en una pérdida de equilibrio y un leve golpe. Pero este hecho me hace reflexionar sobre el fenómeno, cada vez más de moda, del ciclista invadiendo el terrero del peatón. Y es que de un tiempo a esta parte han proliferado de forma importante las bicicletas por las calles de la ciudad. Es un transporte ecológico y sano ante el que no tengo nada que objetar. Ahora sí, eso no exime de responsabilidad a sus usuarios. Me explico. Creo que todos los cordobeses, con pocas excepciones, han estado a punto de recibir un golpe, o lo han recibido, cuando caminaban tranquilamente por los acerados de la ciudad. Da la impresión que los kilómetros de carril bici esparcidos por la ciudad (algunos tramos afeando horriblemente el entorno) son meros adornos por los que circulan menos ciclistas de los que debían. Y es que no tenemos arreglo, nos saltamos impunemente las normas cívicas mientras no se coja el lápiz para la sanción correspondiente. En Sevilla ya se está sancionando a los ciclistas que circulan por aceras y zonas peatonales y parece que con esta medida la seguridad y el orden están llegando a las calles. Aquí debían tomarse medidas similares para evitar sustos y golpes. Aunque yo iría mas allá y rememorando tiempos de mi juventud, obligaría a las bicicletas a llevar matrícula y seguro de daños a terceros, tal como llevan muchos perros. Sería lo mejor para todos. Y lo que es más importante, en un vehículo que desarrolla una velocidad, como es la bicicleta y puede producir un impacto gravoso para las personas, todos quedaríamos amparados ante un posible percance. Piénselo quien corresponda y, si lo considera oportuno, actúe en consecuencia.

Rafael Rodríguez Aro

Córdoba


La DGT quiere poner límite de velocidad y controles de alcoholemia a los peatones.

El consejo de Estado lo ridiculiza

Leer artículo completo en su fuente

A su juicio, esta conclusión es “insostenible”, pues los derechos de libertad y seguridad a circular libremente por el territorio nacional y a la intimidad personal de la Constitución, se verían dañado “por el simple hecho de que pasear por las vías se sometiera a estas restricciones”.

En este sentido, alega que, de llevarse a cabo la norma pretendida “los españoles habrían de abstenerse de participar en fiestas populares o de asistir a bodas y celebraciones en las que se consume habitualmente alcohol, ya que podrían verse sometidos a un control de alcoholemia si, en las inmediaciones, un vehículo sufre un accidente”.


En cuanto a la reducción de velocidad en zonas urbanas, el Consejo de Estado se muestra contrario a su aprobación porque “invade las competencias de las Entidades Locales” y apunta que, de llevarse a cabo esta norma, será “objeto de una inmediata impugnación por parte de los ayuntamientos”. Además, éstos han mostrado su oposición a la misma, al considerar que podría “colapsar” la circulación de las ciudades.


En cuanto a la normativa hacia los ciclistas, el Consejo de Estado, la denomina como “notablemente imprecisa”, con situaciones que considera “absurdas”, como, por ejemplo, fijar límites de velocidad para estos vehículos, cuando no poseen medidores.

Soy un peligrohttps://i1.wp.com/blogs.20minutos.es/capeando-la-crisis/files/2014/05/bici.jpg

Además, apunta que la autorización para transportar niños menores de cinco años por cualquier ciclista “contradice las regulaciones sobre medidas de seguridad vial de los menores” y que este reglamento “altera el modelo urbano en España, en el que la acerca y la zona peatonal no son un carril de circulación, sino un espacio de convivencia de los ciudadanos”.


La insolencia de las bicicletas

MARGARITA Barbáchano 01/11/2014

Periodista y escritora.

Publicado en El Periódico de Aragón

Estoy harta de ir paseando tranquilamente por las aceras, paseos y bulevares de esta ciudad y que me asusten las y los ciclistas prepotentes encaramados a sus dos ruedas sin miramientos hacia el peatón. A veces pasan como si manejaran un Audi, con una insolencia desmedida y una mala leche preocupante. No son todos, vale, lo sé, pero los que son, supongo que una minoría, se jactan de ello y ponen en peligro a los peatones; que dicho sea de paso, somos legión, aunque no nos manifestemos por defender nuestros derechos de caminantes, ni formemos un colectivo reivindicativo hasta el cansancio, al estilo Pedalea, que tiene agobiado al ayuntamiento con sus pretensiones desmedidas y su punto absurdo de arrogancia.

Los que forman parte de este colectivo quieren todo: semáforos especiales para que se enteren de que puedan cruzar un paso de peatones; ¿es que son tontos y no les sirven los semáforos normales?, más presupuesto municipal para sus demandas, más carriles bicis, invadir de nuevo el paseo Independencia, y todas las aceras de la ciudad, preferencia para poder desplazarse a su antojo porque tienen prisa, y que no les multen porque ellos son ¿una “casta”? Vamos a ver si somos razonables que la situación del país y de los presupuestos municipales –que pagamos todos– no dan para caprichos elitistas por muy montados en bicis que vayan. Más urgente me parece a mí es arreglar, no parchear, el asfalto de las calzadas y de las aceras de esta ciudad agujereada, que gastarse el dinero en colocar semáforos especiales para las bicis; algo que no deja de ser un capricho cuando hay tantas necesidades urbanas más perentorias. Pero mira tú, que este colectivo tiene poder en el ayuntamiento y lo demuestran cada vez que se sienten ofendidos: amenazan y salen a la calle ultrajados.

¿Y qué pasa con los peatones? A nosotros nadie nos protege. Bueno, sí, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha dictado sentencia: las bicicletas fuera de las aceras y si van por zonas llenas de gente deberán bajarse de sus vehículos y transitar como los demás hasta que puedan incorporarse al tráfico. Normal, ¿no? Esto es puro civismo. Pues no. Ahí anda el Ayuntamiento de Zaragoza temeroso de la que puedan montar los ciclistas agraviados. La medida correcta es de sentido común: que los coches respeten al máximo la fragilidad de los que se desplazan en bici por la urbe, y que dónde haya carril bici en las aceras, ellos respeten los pasos de peatones, de parada de bus y de cortesía ciudadana. Así de sencillo.

Debemos tener en cuenta además que los peatones que andamos la ciudad con prisas o relajadamente somos legión frente a la soberbia de los algunos ciclistas, y nos manifestamos todos los días del año, en todos los sentidos, arriba y abajo, de un lado a otro, en silencio, sin atropellos ni sobresaltos. No conviene dar más vueltas al asunto. Hay que respetar lo que dicen los tribunales y convivir en armonía peatones y ciclistas. Cada cual en su espacio y sin presionar con las ruedas.


Por fin parece que algo se mueve, esperemos que para mejorar, para poner coto a los desmanes de los gamberros que circulan en bicicleta por las aceras y demás espacios peatonales de Córdoba.

El Diario Córdoba publica hoy, domingo 19 de enero de 2014, el siguiente artículo:

El Ayuntamiento creará una normativa específica para ciclistas y peatones

 en el que reconoce, entre otras infracciones cometidas por los gamberros en bicicleta, …

INFRACCIONES. Según la normativa actual, los ciclistas deben circular por la calzada y por los carriles bici, si los hay, y no por las aceras, donde entorpecen el paso de los peatones. Según el último informe de la Cátedra Española de Seguridad Vial y Movilidad, esta es una de las infracciones que más comunmente cometen los ciclistas cordobeses. Este documento, que vio la luz el pasado mes de diciembre, señala que el Ayuntamiento de Córdoba es uno de los más “permisivos” con los ciclistas, una conclusión derivada “exclusivamente de la observación”, según señala Manuel Balado, presidente de esta institución, a la que llega regularmente información “fundamentada” de los colaboradores de este organismo “que no solo afectan a los ciclistas sino a los peatones, sobre todo en zonas como el casco antiguo, donde las aceras son muy estrechas”, continúa Balado, que explica que Córdoba es objeto de estudio en este sentido porque “es una ciudad muy importante que goza de la clasificación más alta de la Unesco”.

Una joven transita en bicicleta por la céntrica calle Gondomar, entre numerosos peatones.

Una joven transita en bicicleta por la céntrica calle Gondomar, entre numerosos peatones.

En el mismo ejemplar del Diario Córdoba, el Coordinador de la Plataforma Carril Bici de Córdoba publica la postura de su PCBC en relación con este asunto: En bici, por el respeto peatonal.

El espacio natural para la circulación ciclista debe ser la calzada. Las aceras y zonas peatonales deben ser espacios de uso exclusivo para quienes van andando.

Finalmente deseamos que quede absolutamente clara nuestra postura en contra de quienes van por las aceras en bici sorteando personas y con una falta total de respeto. Peatones y usuarios de la bicicleta debemos formar un frente común en favor de los modos de desplazamiento saludables y sostenibles que favorecen la calidad de vida de la ciudad de Córdoba.

Aunque con algunas reticencias, ya que

 Si, excepcionalmente, una persona en bici hiciera uso del espacio peatonal, deberá respetar la absoluta prioridad del peatón. Su marcha se adecuará a la amplitud de ese espacio y a la densidad de personas. Y, antes de suponer el menor riesgo, deberá bajarse de la bici y seguir a pie.

lo que, traducido a nuestra peculiar tradición de tergiversar las leyes, normas, reglas, ect., para adaptarlas a nuestra conveniencia, se traduce en que cada uno haga lo que quiera, que “aquí no pasa ná”. A pesar de ello, parece que vamos por el buen camino para resolver el conflicto peatón-ciclista.

Redundando sobre el mismo asunto, el Coordinador técnico de la Red de Ciudades que Caminan hace pública la postura de su Red: Las aceras deben ser para los peatones

Es necesario considerar a la bicicleta como lo que es, un vehículo que debe circular con normalidad en la calzada, y que debe potenciarse con carriles bici a distinto nivel de acera, clases de educación vial para ciclistas, calles con velocidad 30, contracarriles y permisos puntuales para circular en determinadas áreas peatonales en las que se indiquen y se cumplan las limitaciones horarias, una velocidad reducida y la prioridad absoluta de los viandantes.

Reaparece la alusión al uso ¿puntual? (¿excepcional?) de las áreas peatonales (¿aceras?)… a lo que tan solo puedo añadir mis mismos recelos que antes.

Por contra, la Asociación Peatonal A PATA, en boca de su bocazas (que no portavoz) oficial, ni tan siquiera se atreve a pronunciarse sobre el asunto, sino que, según nos tiene acostumbrados, echa la pelota fuera del campo para ganar tiempo (ya que lo han pillado con la guardia floja) y afirma que A Pata dice que el reglamento debe ir precedido de un debate (con él, por supuesto). Queda muy claro que esta Asociación no representa en absoluto a los peatones, sino a unos intereses espurios enfrentados a los de estos. Va siendo hora de pedir la dimisión de sus actuales dirigentes por impostores y vendidos al ciclismo talibán.

En cualquir caso, los gamberros en bicicleta no tienen excusa ninguna para INVADIR los espacios peatonales, ni tan siquiera la no existencia de sus anhelados carrilitos de colorines para bicicletas, pues incluso cuando los hay (Gran Vía Parque, Arroyo del Moro, Escultor Fdez . Barba, etc.) se montan en las aceras (la cabra siempre tira al monte). Hasta por los pasillos de Carrefour me he encontrado a estos gamberros chulescos, ¡inaudito!, sin que nadie (seguratas incluidos) les llame la atención. ¡Es una vergüenza que eso ocurra en una ciudad que aspiró a la Capitalidad Cultural! Y no me vengan los talibanes cicleatones con las monsergas y milongas del “europedismo”; gamberros los hay aquí y en Holanda. La admiración exaltada y entregada a los usos y malas prácticas de allede los Pirineos es cosa de paletos y catetos deslumbrados por los anuncios de neón de la gran ciudad.

No existe en Córdoba ninguna Asociación o Plataforma que defienda los derechos de los peatones, pues, aunque existe un tingladillo que se autodenomina Asociación Peatonal a Pata, sus promotores cordobeses están compinchados con el lobby cordobés de los gamberros en bicicleta y defienden, incluso, que peatones y ciclistas “compartan” los mismos espacios. O sea, que de defensa de los derechos peatonales, nada de nada.

Va siendo hora de que los peatones nos organicemos en una plataforma que defienda sin tapujos ni cortapisas nuestros derechos como tales a circular, sin ring-rings ni sobresaltos, por las aceras y demás zonas peatonales, incluidos los pasos de peatones. De no ser así, estos gamberros en bicicleta seguirán campando a sus anchas, pues los politicuchos que padecemos a todos los niveles parece que se olvidan de nuestros derechos para no buscarse problemas con el poderosos lobby ciclista. Los peatones somos muchos más que los ciclistas; todos somos peatones. Así que podemos ejercer más presión que ellos ante las autoridades. Entonces, ¿por qué nos dejamos intimidar?

Y ruego a los verdaderos y buenos ciclistas, que haberlos haylos, que ni se molesten ni se den por aludidos por el contenido de este artículo, sino que, por el contrario, influyan sobre los gamberros para que depongan su actitud incívica y ante las autoridades para conseguir una Córdoba para los Ciudadanos.


Un ciclista pasea por una zona peatonal en Córdoba.

El Diario Córdoba ha propuesto para Debate, durante esta semana a punto de terminar, la ocupación de los espacios peatonales por parte de los ciclistas.

El título del debate, ¿Cree que las bicicletas están invadiendo el espacio de los peatones en Córdoba?, ha puesto muy nerviosos a los gamberros que circulan en bicicleta por las aceras y demás espacios peatonales de nuestra ciudad, incluidos los pasillos de Carrefour (según he podido comprobar personalmente).

Tan nerviosos que, en su talabanismo gamberril-cicleatón, han cargado contra la conveniencia de debatir este asunto, proponiendo como alternativa otros que, aunque pueden ser interesantes, no representan más que su claro desprecio a los que pensemos los verdaderos y exclusivos usuarios de las zonas peatonales, LOS PEATONES, de su actitud incívica.

Ni que decir tendría que estoy totalmente de acuerdo con el “titular” de esta encuesta, mal que le pese a los gamberros que circulan en bicicleta por las aceras y demás espacios peatonales. Esos gamberros no tienen excusa ninguna para INVADIR los espacios peatonales, ni tan siquiera la no existencia de sus anhelados carrilitos de colorines para bicicletas, pues incluso cuando los hay (Gran Vía Parque, Arroyo del Moro, Escultor Fdez Barba, etc.) se montan en las aceras (la cabra siempre tira al monte).

¡Es una vergüenza que esto ocurra en una ciudad que aspiró a la Capitalidad Cultural! Y no me vengan los “europedos” con monsergas y milongas; la admiración exaltada y entregada al “europedismo” es cosa de paletos deslumbrados por los anuncios de neón de la gran ciudad.

Mientras que los peatones no nos organicemos en una plataforma que defienda nuestros derechos como tales a circular, sin ring-rings ni sobresaltos, por las aceras y demás zonas peatonales, incluidos los pasos de peatones, estos gamberros en bicicleta seguirán campando a sus anchas.

Los peatones somos muchos más que los ciclistas; todos somos peatones. Así que podemos ejercer más presión que ellos ante las autoridades. Entonces, ¿por qué nos dejamos intimidar?

Y ruego a los verdaderos y buenos ciclistas, que haberlos haylos, que no se den por aludidos, sino que, por el contrario, influyan sobre los gamberros para que depongan su actitud incívica

Puesto que el debate ya ha finalizado, puede continuarlo en este Blog añadiendo sus comentarios a esta entrada, con la garantía de que, cualquiera que sea su contenido (excluidos los insultos y malas artes) no serán borrados por el administrador de este Blog.


#CiclistasMolestos ¿o gente desinformada?

Un video parecido a lo que debería promocionar el Ayuntamiento de Córdoba para dar a conocer a todos, ciclistas y conductores, algunos de los puntos más importantes de la ordenanza de circulación.
 
 

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