Movilidad sostenible y solidaria



Nuevo accidente por los bolardos de granito
(Diario Córdoba – 25/11/2014)

Córdoba Un turismo acabó ayer boca abajo en la calle Escritor Conde de Zamora tras colisionar con uno de los bolardos de granito que separan la calzada de los antiguos estacionamientos, luego reconvertidos en carril bici. En el accidente, que no es el primero ocurrido en la zona, resultó herida una persona. Los bolardos han levantado ya numerosas quejas de vecinos y conductores.

Bolardos asesinos

Nuevo accidente por los bolardos de granito – A.J. GONZÁLEZ

Accidentes tan aparatosos como este, afortunadamente sin víctimas mortales,  de coches volcados o destrozados precisamente encima del carrilbici ocurren ocasionalmente. Pero, al ser imputables a un horripilante desacierto de diseño de los viales, en clara contradicción con las recomendaciones y normas de Seguridad Vial,  su frecuencia, e incluso la simple posibilidad de que pueda ocurrir, representa el bajísimo nivel intelectivo de nuestra autoridades municipales que mantienen tales engendros en nuestras calles, a sus acólitos y demás mercachifles de la movilidad ecologeta.

Pero accidentes con no más consecuencias que reventar dos o tres ruedas y destrozar los bajos del vehículo los hay casi a diario. Encima, si tienes la desgracia de accidentarte, deberás reparar tus daños a tus expensas y pagar la reinstalación de los peñascos. Y, para más escarnio, te obligan a  pagar un impuesto de circulación; además de cornudo, apaleado.

Si en tu empresa te falta un elemento de seguridad se te cae el pelo. La Administración, que debería velar por tu seguridad, instala elementos para ponerte en peligro. ¿Esperan a que muera alguien para quitar ese monstruoso disparate?

Afectados bolardos

@bolardosCordoba

Asociacion de afectados por los bolardos separadores de carril bici de Cordoba

¿Es partidario de que los bolardos de las vías urbanas sean reemplazados por otros hitos menos duros?
( Diario Córdoba – 27/11/2014 )

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La acera es peatonal

Las aceras de nuestras calles son espacios públicos esenciales para la vida urbana. Son lugares en los que nos comunicamos, conversamos, intercambiamos, jugamos, corremos, caminamos o, simplemente, estamos de pie o sentados.

Las aceras no son canales de circulación de vehículos. El tránsito de vehículos rompe la complejidad y el carácter que tienen, es decir, la forma en la que estamos y nos comportamos en ellas.

La circulación de vehículos por las aceras es especialmente negativa para los grupos más vulnerables de la sociedad; para los niños y niñas, las personas mayores o las personas con discapacidad. El sentimiento de confianza se torna en percepción de riesgo o incomodidad.

En los últimos tiempos, para resolver los problemas de seguridad y espacio disponible en la calzada que tienen vehículos como las motos, las bicicletas o los diversos patines motorizados, algunos ayuntamientos están pervirtiendo el carácter de las aceras permitiendo que aparquen o circulen por ellos, contraviniendo las leyes y rompiendo la cultura de uso del espacio público.

Las normativas de tráfico y, en particular, la legislación de seguridad vial desde sus inicios en los años veinte del siglo pasado, han considerado las aceras como un espacio exclusivamente peatonal.

La reforma del Reglamento General de Circulación vigente, la norma básica que orienta el comportamiento de conductores y peatones, que está siendo elaborada en la actualidad, es una oportunidad de reafirmar el carácter peatonal, no circulatorio de las aceras. Los problemas de circulación y aparcamiento de los vehículos más débiles en el tráfico no deben resolverse en las aceras, a costa de la seguridad y comodidad de los peatones.

Además, es también el momento de apostar por una movilidad más sostenible cuyos pilares deben ser la defensa y promoción de la movilidad peatonal y ciclista. La movilidad ciclista tiene un gran potencial como modo de transporte urbano y sin duda puede contribuir a la mejora ambiental de nuestras ciudades. Sin embargo sería un gravísimo error que la promoción de la bicicleta se hiciese a costa del espacio peatonal, de sus aceras.

En conclusión, las organizaciones firmantes, conscientes de que las normativas contribuyen a generar comportamientos, instan a la Dirección General de Tráfico del Ministerio del Interior a mantener en la legislación de seguridad vial los rasgos peatonales y no circulatorios de las aceras, a reforzar la idea de que LA ACERA ES PEATONAL.

Foro ANDANDO · CERMI · STOP Accidentes · P(A)T · CCOO · UGT · Ecologistas en Acción · ConBici

Otras organizaciones adheridas: Promoció del Transport Public · Asociación Cicloturista Pedalibre · Valencia en Bici · En Bici por Madrid · Colectivo Pedalea Zaragoza · Biciescuela Granada · Ciudad Ciclista · Melilla ConBici · Cuenca en Bici · Getafe en Bici · Gandía en Bici · Kalapie San Sebastián.

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El Ministerio del Interior prepara un nuevo Reglamento General de Circulación

Comentario copiado de

http://www.abc.es/20120717/espana/abci-bicicletas-circulacion-acera-201207171403.html#disqus_thread

Peligro CICLISTAS

Peligro CICLISTAS

Si tuvieramos que dar por buenos los comportamientos, en general, de los ciclistas y entender que este comportamiento responde al reglamento en vigor, voy a extractar los diferentes puntos que como peatón y automovilista vengo observando. He de decir que entre los ciclistas hay que efectuar una importante distinción en dos grupos: aquellos que utilizan la bicicleta como medio de transporte (en general más responsables) y los que aspiran a competir en las grandes citas europeas.
Reglamento en uso (según comportamientos)
· Las bicis tienen siempre prioridad sobre los vehículos a motor y sobre los mismos peatones.
· Pueden circular por las aceras, arcenes, calles o carreteras. Por donde mejor estimen oportuno.
· Su forma de conducir es siempre la más responsable. Los irresponsables son los demás.
· Los carril-bici se pueden utilizar si están correctamente señalizados y en óptimo estado, si tuvieran arena, piedrecillas o cualquier otro obstáculo pueden circular por la carretera.
· Los demás vehículos deben adelantar dejando 1,5 m. de seguridad mínima; pero las bicis pueden hacerlo rozando con manillares y espejos retrovisores cuanto sea necesario.
· A las bicis se les supone siempre un estado mecánico perfecto y no necesitan ITV ni ningún otro tipo de control técnico.
· Al ocupar espacios tan pequeños están exentas de pagar el impuesto de circulación.
· Para conducir una bici por una vía pública no se necesita ninguna preparación especial fuera de conseguir el equilibrio suficiente.
· Para evitar denuncias tontas, como ocurre con los vehículos a motor, no deben llevar matrícula alguna que pueda identificarlas.
· El ciclista no necesita ir cubierto por un seguro de responsabilidad civil. Si atropella a un peatón, siempre tienen el recurso de darse a la fuga. Si se ve implicado en un accidente con un “motorizado”, la culpa siempre será del “motorizado”. En el caso de “empate” (ciclista contra ciclista), se impondrá el “buen rollito” entre compadres.
· Para las bicis, los semáforos rojos no son más que lucecitas para animar las vías públicas y los pasos de cebra reminiscencias de nuestros orígenes esteparios.
· Pueden circular en fila o en animado grupo, comentando las circunstancias y proyectos del fin de semana.
· A los automovilistas que se comporten de manera ácida o crítica, puede insultárseles o hasta tirarles la botella de agua (yo lo he visto en diferentes ocasiones).
Bueno, simplemente espero que los amigos ciclistas esmeren su responsabilidad y no cumplan en nada los artículos de este “reglamento en uso”.


Copiado de: Bicicletas, ciudades, viajes ,…
miércoles, 26 de octubre de 2011

Tenemos un tesoro.

Y estamos dispuestos a desbaratarlo

EPOMM, la plataforma europea para la gestión de la movilidad lo muestra claramente en su mapa de ciudades asociadas. Vitoria-Gasteiz, la única representante de este sur tan castizo y tan nuestro, tiene el mejor reparto modal de no motorizados de toda esa representación, entre la que se encuentra lo más granado de la vieja Europa. Amsterdam, Rotterdam, Utrech, Bruselas, Groningen, Malmö o Münster no le llegan a la suela del zapato y no es precisamente por los que pedalean, sino por los que gastan suela.
 

Son los peatones, nuestros queridos y nunca suficientemente valorados peatones, los que marcan la diferencia. Lo recordaba hace algunos meses cuando afirmaba que ellos, los tan deseados centroeuropeos, no tienen peatones en sus ciudades inmaculadas, anodinas y con extrarradios interminables. Hoy las cifras y los repartos modales nos dan una imagen gráfica de esta realidad.

Una realidad que debe alertarnos sobre dos asuntos:

  • Uno, que somos unos privilegiados. Que si fuera al contrario tendríamos que estar soportando su suficiencia y nos veríamos abocados a aprender su maestría a la hora de hacer facilidades peatonales
  • Dos, que somos tan ignorantes, tan atrevidos y tan miserables que somos capaces de estar presenciando impávidos el vilipendio y la humillación de la masa crítica peatonal a base de intentar dar oportunidades a los ciclistas en el lugar equivocado, rivalizando con esa mayoría pedestre sólo porque nadie es capaz de cuestionar y limitar en serio el uso del coche en la ciudad.

Y lo peor del asunto es que somos tan estúpidos que, de la misma manera que nos lamentamos, envidiosos, de no haber tenido la valentía y  la visión estratégica de haber dado más oportunidades a la bicicleta en la configuración de nuestras ciudades, un día seremos capaces de criticar la desidia y la estulticia con la que se está arriconando a los caminantes a fuerza de privarlos de espacio, de libertad y de tranquilidad, con la inclusión de bicis, tranvías o cualquier otra modernidad en sus plataformas.

Lo más grave de todo este drama es que no despierta demasiada inquietud entre la ciudadanía y  no alarma en absoluto a los responsables de la cosa, obstinados en hacer toda suerte de inventos y ocurrencias por mejorar la cuota ciclista, que es lo que está de moda, por supuesto sin detrimento de la práctica motorizada. Y hay que contar entre dichos responsables tanto a los políticos, como a gran parte de la sociedad civil del ramo, felices con sus incrementos marginales y con estas vacas gordas después de tantos años de predicar en el desierto.

Mientras no seamos capaces de darnos cuenta de que en todo este turbio asunto de la movilidad sostenible, nuestro tesoro son los peatones, y no aprendamos a valorarlos suficientemente declarándolos especie protegida (igual que a los habitantes y a los comerciantes de la ciudad compacta), todo este juego de bicis, coches y transporte público puede ser mucho más obsceno, pernicioso e irreversible de lo que somos capaces de imaginar, que ya hemos dejado claro que es poco.

Dejarme que desconfíe de esta legión de incautos, miopes, agoreros y envidiosos que se han apropiado de la voluntad popular y han definido el bien común de acuerdo con sus vaguedades maximalistas y maniqueas, y que están sólo dispuestos a oir el eco de sus aplausos después de repetirse que esto va bien sin saber realmente cuál es el rumbo que siguen, mientras dilapidan fortunas, desperdician oportunidades y desprecian la riqueza que tienen.


Ante las disparatadas declaraciones de Pere Navarro y Ramón Ledesma, jerifaltes de la DGT, en lo que concierne a la circulación de las bicicletas por las aceras, invito a leer el excelente artículo publicado por Txarli en Bicilibre.

Comienza así (click sobre el título para leerlo completo)…

Carta abierta a los señores
Pere Navarro y Ramón Ledesma 
(DGT).

Posted on 21 febrero 2011. Archivado en: . | Etiquetas: , , , |

Estimados señores Navarro y Ledesma:

He leido con consternación la noticia de que planean ustedes una modificación del Reglamento General de Circulación que permitirá a las bicicletas circular en aceras de más de tres metros de ancho. Dado el nivel de chapucerismo que padece la prensa española (recordemos la absurda noticia que se divulgó hace unos meses de que el Tribunal Supremo había legitimado la circulación en bicicletas por las aceras), tengo cierta confianza en que esta noticia también es falsa, y que lo que ha informado la prensa no se corresponde en realidad con sus declaraciones ni con sus intenciones. La razón profunda de mi confianza es que me parece en realidad inverosímil que entre los responsables de la DGT se de el nivel de falta de profesionalidad, incompetencia e irresponsabilidad que esta noticia da a entender.

Situaciones como las que se muestra en la foto se prodigarían mucho más de lo que ahora, por desgracia, ya acontecen. Con el agravante de que, tras la entrada en vigor de la prohibición de fumar en los bares, que da lugar a la salida intespestiva de fumadores ansiosos para fumar a la puerta de ls bares, dará lugar a no pocos atropellos.

Bicicleatón macho adulto

Bicicleatón macho adulto circulando tan campante por la acera, molestando y sorteando a los pacíficos viandantes, en una centrica calle cordobesa sin problemas alguno para circular por la calzada.


Escena 1.- El conductor de un automóvil aparca impecablemente su vehículo, junto al acerado. El acompañante se dispone a salir y abre la puerta.  De pronto, un ciclista colisiona contra la puerta abierta y sale disparado. El carril-bici está sobre el acerado, justamente al lado del bordillo. ¿Quién tiene la culpa de este accidente?

a)      El ciclista, ya que circula por una zona en la que los pasajeros del automóvil tan solo confían encontrarse con viandantes que habrían advertido la apertura de la puerta y que, sin duda alguna, no habrían colisionado con ella. 

b)      El acompañante, ya que antes de abrir la puerta sobre la acera tendría que haber consultado su radar de bolsillo para prevenir la presencia de ciclistas a velocidades imprevisibles sobre el acerado (el carril-bici se encuentra sobre éste).

Escena 2.- Un autobús se detiene en su parada. Los pasajeros del autobús bajan con calma y confiados, puesto que descienden directamente sobre el acerado. Un pasajero, ya viandante, es atropellado por un ciclista. El carril-bici está sobre el acerado, próximo a la parada del autobús. ¿Quién tiene la culpa de este accidente?

a)      El ciclista, puesto que circula por una zona en la que los pasajeros del autobús, al apearse,  tan solo esperaban encontrarse con viandantes que habrían advertido su presencia y que marcharían a velocidades humanas de paseo, sin artilugios.

b)      El pasajero atropellado, ya que antes de bajarse del autobús, y a pesar de las prisas por apearse de los que vienen detrás, debería haber mirado a derecha e izquierda para prevenir la presencia de ciclistas a velocidades imprevisibles sobre el acerado (el carril-bici se encuentra sobre éste).

Escena 3.- Un automovilista se aproxima a un paso de peatones (paso cebra) con semáforo en ámbar intermitente o sin semáforo. No advierte la presencia de peatones aproximándose al paso cebra, con intención de cruzarlo, por lo que continua su marcha normal. De pronto, un ciclista irrumpe a 30 km/h (8 m/s) sobre el paso cebra y es atropellado por el automóvil o colisiona con el lateral de éste.  ¿Quién tiene la culpa de este accidente?

a)      El ciclista que circula por una zona reservada para el paso de peatones en la que el automovilista (y cualquiera) tan solo prevé encontrarse con viandantes andando a velocidades humanas normales, sin artilugios, en lugar de con un artefacto tripulado que irrumpe intempestivamente en la calzada, saliendo de no se sabe donde. El ciclista debería haberse apeado de su máquina y haber cruzado el paso de cebra como peatón, tras cerciorarse de poder hacerlo sin peligro (aunque tenga la prioridad, más vale ser precavido).

b)      El automovilista, ya que debe disponer de poderes sobrehumanos para anticiparse a la irrupción del cualquier vehículo tripulado (en este caso, una bicicleta) sobre la calzada, incluso proveniente del acerado. Así que lo que debería hacer el automovilista es pararse al llegar ante cada paso de cebra, bajarse de su automóvil, subirse en el techo del mismo, otear la presencia de ciclistas en el horizonte en un radio no inferior en el que empleará en poner de nuevo en marcha su automóvil y atravesar tan peligroso paraje (peligroso por la presencia de ciclistas, no de peatones).

 Escena 4.- Peatones que invaden los carriles bici, por razones varias: Acceder al paso de peatones para cruzar la calzada, llevar al perrito al otro lado del carril-bici para que haga pipí en los alcorques de los árboles, mal estado del acerado sobre el que el cochecito del bebé o el carrito de la compra va dando botes (el carril-bici es lisito), suma estrechez del espacio reservado para peatones sobre el acerado (¡¡¡cómo si todo el acerado no fuese peatonal!!!) o incluso total ausencia de acerado peatonal (el carril-bici se lo ha comido todo), y un largo etcétera.

En caso de accidente, en el que puede salir gravemente dañados tanto el viandante como el ciclista, ¿quién tiene la culpa?

Grupo en Facebook de peatones en contra de los carriles-bici

Grupo en Facebook de peatones en contra de los carriles-bici.

a)      El ciclista que circula por una zona que los viandantes no tienen identificada con la peligrosa calzada, y en la que, a pesar de ello, los artilugios mecánico circulan a velocidades muy dispares con la de su andar. Sobre el carril-bici carecen de esa percepción, por estar estos integrados o próximos a las zonas peatonales. Así pues, el ciclista, como conductor de un vehículo, debe estar atento a estas intrusiones, al igual que debe estarlo el conductor de un vehículo motorizado, y evitar el atropello.

b)      El viandante, ya que debe joderse con que los ciclistas le arrebaten sus espacios naturales: las aceras, los parques, las calles estrechas (por las que sería imposible la circulación de automóviles), las zonas peatonales, los bulevares, las concentraciones humanas no mecanizadas (mercadillos, espectáculos en la vía pública, entradas/salidas de colegios,…) Así que en, cuanto oigan el ring-ring de un bici-energúmeno, seguido o no de un “s’aparten, coño”, lo que deben hacer los viandantes es pegar rápidamente el culo a la pared o al seto más cercano so riesgo de que se los lleven por delante esa gentuza de “tan buen rollito”.

Supongamos el “caso muy improbable” (¡jeje!) de que la culpa sea del ciclista  y la “situación muy improbable” de que, después del accidente, éste no se dé a la fuga, como es habitual si el ciclista no ha quedado demasiado maltrecho. ¿Quién paga los platos rotos?

Click para ir a Bicilibre (presionar Mayusculas para abrir en nueva ventana)Evidentemente, el ciclista carece de Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil, puesto que no se le exige por ley (lo que ya de por si es un disparate). Así que tendría que responder de los daños a terceros con su patrimonio. Si no se ha dado a la fuga, para reclamarle el pago de daños, al no existir aseguradora a la que reclamar, hay que acudir a la denuncia en el juzgado, celebrar juicio con sus abogados, testigos, peritajes,… Si los daños no han sido cuantiosos, resulta más caro el collar que el perro, por lo que es mejor dejarlo correr. En caso contrario, el viandante, motorista, automovilista perjudicado lo tiene crudo para hacer valer su derecho y, encima, la opinión pública, animada por los media, lo acusarán de todo, menos bonito, porque estos bicicleteros, que no ciclistas, estos bici-energúmenos parece ser que tienen patente de corso en mor de la ecología, la sostenibilidad, la solidaridad, la saludabilidad, la convivencialidad,…  y toda la lista de ecolochorradas sostenibles en boga.

Instrucciones para peatones: Cómo circular por acerados con carril-bici.

Loor a los políticos y técnicos municipales que diseñan y ordenan la construcción de los carriles sobre el acerado, que toleran o “autorizan” a circular en bicicleta por las aceras y zonas peatonales, que promueven el uso de la bicicleta sin concienciar a los ciclistas de sus responsabilidades, que no penalizan sus infracciones, ni los obligan a identificarse para que no puedan eludirlas, que no les exigen un seguro de responsabilidad civil,… etcétera.

Vamos hacia el caos en carril bici.

 

Puede ser de su interés en este blog:
¿Carril-bici? ¿para qué?


Autobús de transporte escolar en Japón.

Ejemplo de transporte escolar insostenible, insolidario, deshumanizado, etc. en el que los escolares se entretinen en asuntos baladies, navegando por Internet y otras chorradas, al tiempo que consumen importantes recursos materiales y energéticos. La Madre Gaia está triste.

Escribo este artículo en respuesta a uno de los muchos que nos plantean la conveniencia de que los escolares acudan a sus centros “a pata”, o sea andando, para quienes no caemos en la grosería de confundir las patas de los animales con las piernas de las personas. A modo de ejemplo, valga esta Carta Ilustrada al Diario Córdoba: Mejor ir al cole “a pata”

Ante todo debe imponerse la realidad; las ensoñaciones edénicas no son de este mundo. Efectivamente, en la zona que describe el autor de la carta ilustrada, en la zona del Tablero, existen muchos colegios y guarderías y, además, esa zona lo es de paso para acceder a otros muchos colegios y guarderías situados más arriba, en lo extensa zona Residencial de El Brillante, por lo que no me extraña que en las horas de entrada y salida se produzcan una notable afluencia de vehículos, e incluso atascos. El acceso a esos colegios, tanto desde el núcleo urbano como desde la extensa zona residencial de El Brillante u otras barriadas periurbanas, debe hacerse, por razones obvias de distancia, en vehículo motorizado, bien sea el transporte escolar colectivo o en los automóviles privados. El primer supuesto, según me cuentan, puesto que no he padecido tales circunstancias, además de caro no es siempre el más idóneo, dado que los niños tienen que permanecer en los autobuses durante largos periodos de tiempo, en muchos casos  superiores incluso a la hora u hora y media, y no cubre toda la ciudad y su extrarradio. El desplazamiento en vehículo privado, cuando se pueden combinar los desplazamientos de los padres con el horario escolar, suele ser entonces la opción más conveniente, no un capricho sino una necesidad.

El ideal idílico, saludable, divertido, etc. de ir al cole dando un agradable paseo, desde casa al colegio y vuelta, de la mano de papá o mamá o jugueteando con los amiguitos es cosa que se circunscribe al ámbito urbano, al colegio de proximidad o de barrio. Pero cada vez son más los colegios que se sitúan en las zonas periurbanas, en el extrarradio, con lo  que se altera sustancialmente la idea de proximidad y los desplazamientos motorizados resultan ineludibles.

Por supuesto que siempre viene bien hacer algo de actividad física y de paso liberar algo de estrés, como bien dice y hace el autor de la carta en sus ratos de asueto; pero la vida es la que impone las realidades. La idea, la reflexión a la que invita el Sr. González va más allá de lo que el cree; implica un cambio radical respecto del modelo de ciudad que estaríamos dispuestos a asumir, si es que fuese posible cambiarla, cosa más que utópica: ciudad compacta o dispersa, grande o pequeña, con movilidad de proximidad o con movilidad a largas distancias, cada uno en su barrio o la ciudad es de todos. A esa reflexión no responde el Sr. de la Asociación Peatonal A Pata, sino que, como es habitual en ellos, tan solo aporta anécdotas y planteamientos parciales que no resuelven nada pero que, al menos, no producen alarma al quedar enmascarada su ideología totalitaria por un no decir nada. Para ellos, no se trata de resolver los problemas, sino acrecentarlos hasta que todo reviente.

Transporte escolar en la India

Ejemplo de transporte escolar sostenible, solidario, humanizado, etc. en el que los escolares comparten, además de calor humano y liendres, sus experiencias vitales y contribuye al ahorro de recursos materiales y energéticos. La Madre Gaia lo agradece.