Era sólo cuestión de tiempo.

Grupo en Facebook de peatones en contra de los carriles-bici

Grupo en Facebook de peatones en contra de los carriles-bici.

Como no tienen los conceptos claros (y como son peatones) se centran en las aceras-bici. Los activistas del carrilbicismo tradicional han conseguido la complicidad de los peatones bajo el disfraz de la sostenibilidad y la lucha contra el coche, pero más pronto que tarde los peatones van a entender que necesitan librarse de las bicis en sus espacios (especialmente en las aceras) tanto como de los coches.

¿La preferencia en las aceras?
¡¡¡ PA’LOS PEATONES !!!
¡¡ Fuera carriles bici de las aceras !!

Grupo que reivindica la preferencia natural de los peatones en las aceras

Estamos hartos de que nos toquen el timbre cuando vamos caminando por la acera! Hartos de que las bicis nos pasen a un palmo a toda leche! No podemos pasear tranquilos porque muchos de los que van en bici creen que debemos apartarnos y si no lo hacemos nos insultan! O lo que es peor nos atropellan!

¿Carriles bici en las aceras? ¿A quién se le ocurrió semejante barbaridad? Y además muchas veces son sinuosos! Encima pitorreo! La normativa la ponen únicamente para cuando existe el incidente, para tener a quien culpar! No les preocupan los “casi me atropella” ni la indignación que sentimos cada día los que caminamos. Además, yo sigo yendo en bici y como siempre hice respeto la preferencia del peatón al máximo! Y nunca me hicieron falta leyes que así lo dictaran.

¿Qué coño es eso de los grupos de turistas en bici visitando Barcelona? ¡Venga! Todos ahí en grupo avasallando. Todos tocando el timbre. ¡Y el bicing! Vaya “paripé” que se han montado. El que diseñó las bicis olvidó colocarle las luces… y cuando lo hacen las colocan tan mal que la trasera ni se ve! Además de que van todas con la luz casi “gastada” o “gastada”! Cuando ves un parking de bicing parece una feria con todas las luces haciendo “pampallugues”. Vaya descontrol!

Y volviendo a la normativa. Los usuarios de los carriles bicis ¿saben que según la normativa un peatón tiene preferencia para cruzarlos (los situados en las aceras) por donde quiera?

Normativa municipal

Ordenanza de Circulación de peatones y vehículos (aprobada por acuerdo del Consejo Plenario el 27 de noviembre de 1998, modificada el 20 de julio de 2001 y el 23 de febrero de 2007)

Artículo 14 – Bicicletas (apartado 2) – Cuando el carril bici esté situado en acera, los peatones lo podrán cruzar, pero no podrán permanecer ni andar en él. Los ciclistas respetarán siempre la preferencia de paso de los peatones que lo crucen y no podrán superar la velocidad de 20 km/h.

Pues digo yo que si un carril bici situado en la acera no otorga preferencia de paso al ciclista… ¿cómo es posible que aún sin existir carril bici, muchos “ciclistas” te toquen el timbre o te recriminen el cruzarte en su camino? Supongo que no es cuestión de conocer o no la normativa… es más una cuestión de principios, de moral… de la falta de ambos conceptos.

En definitiva mi intención es que por lo menos las personas que o bien no tiene claras las ideas sobre el tema o simplemente prefieren pararse y ceder el paso a las bicicletas que circulan por las aceras para evitar así “follones” y no ser tachados de “criticones” e “inconformistas” y demás adjetivos insulsos y conseguir con ello que su día no se vea afectado… cambien el “chip” y se impongan con convicción.

Muchas gracias por vuestra atención y aún a riesgo de pecar de redundante recordaros una vez más que las aceras son pa’los peatones. Que estas pequeñas cosas son las que hacen que cada vez sea más difícil “convivir” en armonía… es decir, si hay que quejarse pues hay que hacerlo a la mínima y no esperar a que todo se salga de madre; tal vez luego nuestras quejas sean en vano.

Gusto a otoño

El restaurante Senzone, del hotel Hospes Palacio del Bailío, presentó ayer a la prensa su carta de otoño y la selección de menús que ha elaborado para celebraciones navideñas en grupo, una invitación que no tiene perdón rechazar.

Ecologismo de consumo para privilegiados exquisitos.

Ecologismo de consumo para privilegiados exquisitos.

¿Hay algo más imperdonable que rechazar una invitación al restau­rante Senzone, del hotel Hospes Pa­lacio del Bailío? Si. Llegar con poco tiempo para disfrutarlo. Pero en eso no tuvo culpa ayer el chef, Juan Carlos González, durante la pre­sentación de la carta de otoño del restaurante y, posteriormente de la selección de menús de grupos para estas navidades.

El caso es que, como recordó ayer la directora del hotel, Veronique Timsonet, el establecimiento sigue manteniendo a rajatabla su filosofia de cuidar de todos los senti­dos del cliente. El tacto con los ma­teriales, la vista con la decoración, la música ambiente, los aromas… y por supuesto el gusto, de lo que se encargó ayer González con un menú de degustación de siete pla­tos. Por no aburrir ni dar envidia, solo citaré el rape de suquet sobre una crema de mejillón de roca, mini sepión y gamba blanca y el co­chinillo crujiente con palomitas de amaranto, crema de limón y cebolla confitada. Otro mundo.

El establecimiento, que lleva a gala mimar los sentidos del cliente, se hace “ecologista

Pero también es curiosa la otra vuelta de tuerca en calidad que ha dado el establecimiento al iniciar un programa, pionero en la cadena, para reducir el impacto medio ambiental con medidas de recicla­je y de control de gasto de recursos. Otro ejemplo: su carta de vinos na­turales, como el espumoso Barran­co Oscuro brut nature 2007, de las Alpujarras, que se probó ayer… Así estaría toda la vida cuidando el me­dio ambiente.

Diario Córdoba, 19/11/2009

Hasta aquí, la noticia; ahora unas breves reflexiones y apostillas.

Esta bien comprobado que “el ecologismo vende“; tanto que hasta “vende” los mismos productos que el ecologismo combate.

La noticia, que no es otra cosa que promoción publicitaria (correcto), invita a un ambiente de lujo gastronómico que nada tiene que ver con el ecologismo bien entendido que, en su esencia conlleva una buena dosis de austeridad y solidaridad, aparte de su extremada preocupación por la Madre Gaia y por los carriles bici..

Supongo que las medidas para «reducir el impacto medio ambiental» serán algo más que separar las basuras para su regogida selectiva por SADECO, cosa que debemos hacer todos los ciudadanos, sin alardear por ello de paladines medioambientalistas. Si hacen algo más, no estaría de más que lo explicasen, aunque solo fuese por darnos ideas a los que somos menos ocurrentes.

Supongo que el «control de gasto de recursos» es buscar los mejores precios en el mercado, aunque sea regatando con los proveedores, y no desperdiciar. Cosa que también hace cualquier hijo de vecino, más en esta época de vacas flacas.

Supongo que habrán habilitado un “aparcadero de bicicletas” en sus accesos, y que suprimirán el de los “cochistas”, para dar satisfación a esa inaplazable corriente pseudosocial anticochista que tanta conflictividad está generando en esta antaño tolerante ciudad. Me temo que tolerarán la “vestimenta bicicletera” para disfrutar de tan refinado ambiente. De hecho, el metre va en camisa, así que todo debe valer.

Supongo que se instará y presionará, sino se ha hecho ya, al Sr. Cuadra para “Carril bici, Ya” desde cualquier punto de Córdoba hasta el Restaurante Senzone, en pleno casco histórico y emblemático de Córdoba. Y que sea de hormigón fino,… que los “empedraos” causan estragos en las hemorroides bicicleteras.

Y como el ecologismo es solidario, que al menos un día a la semana (los martes me vienen bien a mí) deberían poner el menú de degustación a un precio  asequible para cualquier ciudadano, en particular para los ecológicos bicicleteros que tanto contribuyen  en la mejora del medio ambiente.

Felicito al periodista por su sinceridad y buen gusto cuando al final del artícolo exclama: «Así estaría toda la vida cuidando el me­dio ambiente.» Lleva todísima la razón; él y cualquiera. Yo me apunto.

Carrilbici en la Avenida Arroyo del Moro de Córdoba

Carrilbici de la Avenida Arroyo del Moro objeto de crítica de los comerciantes y vecinos de la zona.

CARTA ILUSTRADA
Diario Córdoba, 18/11/2009

Motiva la presente mi indignación y disconformidad por la situación en la que nos encontramos todos los comerciantes de la avenida de Arroyo del Moro tras la creación del carril bici, que ha incrementado la falta de clientes a nuestros establecimientos.

Vaya por delante que en absoluto estamos en contra de medidas como la creación de carriles bici, que mejoran el tránsito urbano, favorecen la renuncia a utilizar los medios de transporte, ya sean públicos o privados, mejorando la calidad de vida de la ciudad. Pero, por el contrario, creemos que el Ayuntamiento debería haber previsto el grave perjuicio económico que éste está causando a todos los comerciantes de la zona y haber complementado la implantación del carril bici con otras medidas como el aumento de plazas de aparcamiento que permitan a nuestros clientes acceder a nuestros negocios y que actualmente y cansados de dar vueltas en pos de una plaza de aparcamiento desisten y renuncian a visitar nuestras tiendas con la consiguiente merma económica, que en tan solo un par de semanas que llevamos con el carril bici supone en la mayoría de los casos más de un 50% de pérdidas.

De continuar esta situación, muchos de nosotros nos veremos obligados a reducir nuestras plantillas de trabajadores, cuando no a cerrar nuestros negocios, colaborando forzosamente a nutrir la grave situación económica de la ciudad. Esta situación requiere de medidas urgentes y pragmáticas y no de intenciones y buenas palabras por parte de la clase política que no conducirían a nada, bueno sí, a una situación que en pocas semanas será irreversible para la mayoría de nuestros comercios, los mismos que durante años han contribuido al desarrollo económico y social de este barrio.

Por todo ello, solicitamos, rogamos, imploramos que se tomen las medidas necesarias para aumentar de forma urgente el número de plazas de aparcamiento que nos garanticen al menos la posibilidad de acceder a nuestros clientes y en definitiva la posibilidad de al menos luchar por nuestro futuro.

Sin otro particular, y esperando que esta carta no caiga en saco roto, reciban un cordial saludo.

Fernando Marrupe Bravo
Comerciante zona Arroyo del Moro Córdoba
Calle Costanillas Google

Antes de la "reordenación del tráfico", los vecinos de la Calle Costanillas podían aparcar sin excesivos conflictos. Ahora, la conflictividad está servida. Expresamos nuestra solidaridad con estos vecinos.

Acceso a una cochera protegido por un pivote en la calle Costanillas

Acceso a una cochera protegido por un pivote en la calle Costanillas

Imagen de la calle López Criado

Imagen de la calle López Criado

Recogen 500 firmas para que dejen aparcar hasta que se construya el párking. Las denuncias y los conflictos entre los vecinos de la zona se disparan.

Diario Córdoba , 16/11/2009 JUAN M. NIZA

Cerca de medio millar de firmas ha recogido una plataforma de vecinos del entorno de la calle Costanillas en contra de la nueva ordenación del tráfico en la zona, criticando el “acoso policial” y recordando el compromiso al que se llegó con el Ayuntamiento hace meses, cuando “nos aseguraron que hasta la construcción de los aparcamientos –un proyecto pendiente desde hace seis años en un amplio solar destinado a equipamiento y centro comercial– se abstendrían de venir por la zona a denunciar a los vehículos”, dice el texto del escrito que se va a remitir al Ayuntamiento.

La recogida de firmas es una faceta más del auténtico conflicto vecinal desatado que ha llegado a crispar la convivencia en la zona. El propio escrito de protesta habla de un “acoso desmedido por parte de la Policía Local” que responde a llamadas de personas que, en ocasiones, piden que se instalen pivotes delante de sus puertas y luego “ponen sus vehículos frente a las casas de los demás”, dice el texto de la protesta. “Aquí, al primero que llama para que le pongan un pivote le hacen caso”, ironiza al respecto José Manuel Pedrera, uno de los firmantes de la protesta. Los vecinos, incluso, se quejan de que al eliminar los aparcamientos la mayor anchura “permite que desaprensivos cojan velocidades que con coches aparcados no sería tan fácil”.

El escrito también propone medidas, entre las que figuran repartir tarjetas de aparcamiento para residentes y negocios, “retirar los pivotes que algunos han colocado en las aceras” ya que “al ser calles estrechas obligan a los vehículos a circular sobre la otra acera”, fijar una hora de carga y descarga en el acceso por la pilona para suministrar al comercio e impulsar el equipamiento y el párking previsto en el solar de Costanillas.

 

El concejal niega que la Policía persiga a los residentes.

El concejal de Tráfico, José Joaquín Cuadra, ha informado de que la Policía Local tiene orden de no actuar con severidad en la zona de la calle Costanillas, algo que niegan los vecinos del entorno. Cuadra recuerda que el futuro final del barrio es que no pueda aparcarse ni circular (salvo acceso a cocheras) en ningún lugar, más aún tras la costosa y reciente reforma a la que ha sido sometido el entorno. Sin embargo, a la espera de construir el aparcamiento previsto, “Se han instalado hitos para garantizar el acceso y en puntos como entradas a cocheras y frente al colegio”, afirma Cuadra.

 

Automóvil solar chino

Automóvil solar chino

 

Automóvil urbano diurno diseñado en Taiwan (Formosa) por Ay Herchang basándose en la experiencia del Australian World Solar Challenge, después de 10 años de experimentación y más de  50 prototipos previos.

El diseño es básico, simple como un iPOD, y pensado para el tráfico urbano diurno en días no lluviosos, incluido el callejeo por calles no sombreadas.  Ademas, sin problema de aparcamiento a pleno sol ibérico. Aunque no aparece recogida en su ficha, su utilización nocturna sería factible añadiendo unos ecológicos pedales.

Viene a ser  la version china del Smart, muy encutrecida, pero ecológica.  ¿Se convertirá en un rival “sostenible” de la bicicleta?

Así es cómo el noble objetivo “poner bicis en la ciudad” se ha convertido en la farsa estúpida “poner carriles-bici en la ciudad“.
A ver, todos a la vez, en voz bien alta:

¡Carril-bici YA!” ¡Aleluya!

  • Preparar fantásticos proyectos de “imprescindibles” carriles-bici o, mejor aún, de una “Red Ciclista Básica” (¡guau!) con estupendos mapas llenos de rotulador rojo de acá para allá (atentos, hay que tener siempre un rotulador rojo de repuesto por si, con el entusiasmo, se nos gasta el primero).
  • Anillo ciclista en Cibeles.

    Anillo ciclista en Cibeles y propuesta de creación de tramos unidireccionales en Alcalá y Recoletos. El resto de la vía propuesta es bidireccional.

  • Preparar y publicar mapas, cómo no, de los carriles-bici que ya hay. 
  • Mapa de vias ciclistas en la ciudad de Madrid.

    Mapa de vias ciclistas en la ciudad de Madrid.

  • Organizar una manifestación (mejor: “bicifestación”, que queda más guai).
  • Hacer unas pancartas: “Carril-bici YA!”. ¡Carrilbicilandia! “…Nuestros papás nos dicen que digamos que Carril-bici ya!”
  • Hacer pegatinas y camisetas: “Carril-bici YA!”.
  • Organizar una recogida de firmas para pedir carril-bici, si es necesario intimidando a los afectados: decirles a los papás que tienen que apoyar el carril-bici, porque sus hijos necesitan un carril-bici para ir en bici a clase. Insinuarles a los ecologistas que no pueden llamarse “ecologistas” si no apoyan el carril-bici. (Manda güevos).
  • Escribir comunicados de prensa: “Carril-bici YA!”.
  • Preocuparnos por “problemas” artificiales que antes no estaban, como “la continuidad de la Red Ciclista”, “el ancho del carril-bici” o “la señalización ciclista” (pero no preocuparnos demasiado, ni de forma sistemática, y nunca antes de que se haga el carril-bici, porque corremos el riesgo de descubrir que simplemente el CB no se puede poner: lo importante es que se construya, y los nuevos problemas se arreglarán después, o seguiremos protestando).
  • Escribir conmovedores comunicados deplorando los conflictos entre ciclistas y peatones, culpando a los peatones por invadir el carril-bici que ha invadido su acera, y excusándonos porque, a pesar de todo, los automovilistas son al menos tan malos como nosotros (y además son más).
  • Escribir notas de prensa mostrando nuestra indignación cada vez que hay un accidente en el que un ciclista resulta herido o muerto (si el accidente es en la calzada, insistir en que hace falta carril-bici; Si es en un carril-bici, insistir en que es defectuoso o, si no se le encuentra ningún defecto, ignorar por completo ese pequeño detalle). Por supuesto, en ningún caso la conducta del ciclista puede ser la causante del accidente.
  • Protestar airadamente (si no queda más remedio) por los defectos y la pésima calidad de los CB existentes, aunque siempre de un modo que no ponga en cuestión la propia existencia del CB: siempre se trata de “mejorarlo”, nunca de quitarlo. Protestar airadamente, también, porque la red de CB es insuficiente y hacen falta más.
  • Pedir y mantener entrevistas con concejales, consejeros de infraestructuras y similares.
  • Quejarse en cada oportunidad porque las autoridades no se toman en serio la bicicleta, no están comprometidas con la “movilidad sostenible” y no se gastan “a favor de la bici” (es decir, en carriles-bici) toda la pasta que a nosotros nos apetece que se gasten.
  • Explicar a todo el mundo que la razón de que todavía no haya ciclistas es que los CB que hay son aún pocos, demasiado pocos, siempre pocos.
  • Esperar sentados a que el mítico carril-bici, cuando por fin se construya, atraiga mágicamente más ciclistas.
  • Cerrar furiosamente los ojos ante la clamorosa evidencia de que nada de lo anterior sirve absolutamente para nada.
  • Genial, ¿verdad? Ninguna de estas tareas tan “constructivas” y tan “progres” sería posible sin la idea espléndida del carril-bici. Pero eso no es todo, nuestro nuevo objetivo de activistas-de-la-señorita-Pepis tiene multitud de ventajas añadidas:

  • Es práctico. Nos da, como hemos visto, cienes y cienes de cosas completamente inútiles con las que mantenernos ocupados.
  • Nos reconcilia con el pasado: Nos da una explicación sencillita para disculparnos a nosotros mismos de nuestra completa y continuada incapacidad para poner bicis en las calles (demostrada a lo largo de los últimos treinta años).
  • Es facilito y simpático. Nos permite salir en prensa con un lema que todo el mundo entiende y que no compromete a nadie: “Hace falta un carril-bici. Ya”.
  • Es estupendo para nuestra autoestima (1). Nos permite creer que progresamos (aunque no se vea por ningún lado): “Nosotros hacemos cosas… es una pena que los resultados sólo los verán, con suerte, nuestros hijos”.
  • Es estupendo para nuestra autoestima (2). Nos permite creer que progresamos. “¡ya hay 423 metros más de carril bici! Cuando haya sólo 50 km más, empezaremos a ver bicis.”
  • Es estupendo para nuestra autoestima (3). Nos permite hacernos los ciclo-héroes, exagerando burdamente la peligrosidad de nuestros desplazamientos ciclistas, para resaltar la necesidad del carril-bici.
  • Nos permite hacernos los importantes (1), codeándonos con concejales, consejeros de infraestructuras y similar fauna.
  • Nos permite hacernos los importantes (2).  De pronto estamos hablando, en prensa y con las autoridades, de proyectos a favor de la bici que cuestan millones de euros. “¡Guau, qué labor tan importante estamos haciendo por la bici!”
  • Nos permite también hacernos los chicos duros, criticando severamente a los “políticos carcas” por no cumplir con su obligación de poner carriles-bici.
  • Es cómodo (1). Nos evita el esfuerzo de tener que fijarnos en los problemas reales de los ciclistas en la calle, y de hacer propuestas específicas para cada lugar.
  • Es cómodo (2). Nos exime de cualquier otra obligación: ya no tenemos que buscar nuevas ideas, ni plantear otras iniciativas; hasta que haya CB, no hay nada más que hacer.
  • Es cómodo (3).  Nos descarga de cualquier responsabilidad: La culpa de que no haya bicis no es nuestra, sino de las autoridades, que no ponen carril-bici.
  • Y lo mejor: el problema imaginario del carril-bici es a la vez:
    • manejable, porque da cosas para hacer, aunque sean idioteces,
    • e irresoluble, porque siempre va a ser incompleto, insuficiente, inadecuado o defectuoso.

    Problemas imaginariosGracias a la estúpida entelequia del carril-bici nos esperan años de activismo vacío pero feliz, al final de los cuales podremos incluso hacernos los profetas incomprendidos.

    Como dijo hace muy poco un veterano carrilbicista: “Llevo veinte años de esfuerzo en ésto, y la gente sigue sin usar la bici.” Pobrecito, cómo sufre: veinte años buscando la llave a los pies de la farola y todavía se pregunta porqué no la encuentra. Tú sigue así, amiguito. En otros veinte años de “carril-bici ya” igual has conseguido algo. O quizá tampoco.

    (Dedicado a El Roto, cuya viñeta del 27.1.2006 me inspiró este texto).

    Publicado por Txarli en  http://bicilibre.livejournal.com/25488.html

    Calle Costanillas. Córdoba

    Calle Costanillas. Prohibido detenerse.

    La prohibición de aparcar en la calle Costanillas ha supuesto un doble perjuicio para los vecinos: por un lado agrava aún más el problema del aparcamiento en una zona ya de por sí complicada, tanto más si se tiene en cuenta que allí habitan muchas familias humildes que no pueden costear las escasísimas plazas de garaje (cuando las hay) que se ofertan en la zona. Por otro, y esto es aún peor, los vehículos circulan ahora a gran velocidad por una calle expedita, con el consiguiente riesgo para los transeúntes.

    Si antes de la reforma de la calle Costanillas estaba permitido aparcar en ella, ¿Por qué ahora no? ¿A quién beneficia este nuevo desbarajuste prohibicionista?

    Antonio Jesús Rodríguez Delgado. Córdoba.Publicado en  Diario Córdoba

    Este cordobés se lamenta del desbarajuste prohibicionista que, como siemre, se ceba con las economías más débiles. Antes podía, con un poco de mucha suerte, aparcar su vehículo a una distancia prudencial de su casa. Ahora, se acabó. ¿Por qué? Remedando a Bertold Brech, mientras que no nos toca, no nos hacemos esa pregunta. Y cuando no s la hacemos, ya es demasiado tarde y no tiene remedio. La conciencia ciudadana no existe, o al menos está dormida y tan solo despierta ante una sacudida que nos enfrenta a una realidad que no esperábamos para nosotros, aunque se veía venir.

    Se entiende que las calles de la Córdoba Antigua no fueron diseñadas para el tráfico de vehículos actuales. Pero estos existen y hay que buscar soluciones racionales para resolver problemas. En lugar de ello, el Ayuntamiento simpre opta por las soluciones facilonas, en muchos casos estúpidas (circulación por la plaza del Cristo de los Faroles); nunca o casi nunca por las que convengan a los ciudadanos, meros peones en este juego en el que están al servicio de las “piezas” mayores. Suprimir aparcamientos, así porque sí, es su plantemiento. ¿Les beneficia? Pues claro que sí, el aparcamiento libre, callejero, apenas les reporta beneficios; suprimirlo les proporciona el “ordeño” del ciudadano, bien sea através de multas recaudatorias por “mal aparcamiento” (¿cómo puede ser bueno si no hay plazas?) o a través de aparcamientos rotativos de pago a unos precios prohibitivos para el común de los ciudadanos (y luego se quejan de que estén medio vacíos). Estos concejales no tienen vergüenza; están por encima de estos y otros muchos problemas “domésticos”. Tienen sus aparcamientos reservados frente al ayuntamiento y, no te quepa la menor duda, sus plazas de garage en sus viviendas. No gobiernan para los ciudadanos porque los ciudadanos normales no se lo exigimos; tan solo escuchan a los más radicalizados y organizados en atención a los votos que pueden representar. Al menos ya sabemos, ya sabes vecino de las Costanillas, a quienes no tienes que votar.

    Por supuesto que hay quienes estarán muy satisfechos por este nuevo planteamiento soviético en pro de la “inmovilidad insostenible“.

     
    (foto obtenida y cargada por Gerardo Pedrós, alias “Raquel Morrison”).

    Tan solo hay que comparar esta foto con la de la entrada anterior, ambas tomadas por nuestro insigne Gran Inquisidor de los Cochistas y asimilados y Pontífice Máximo de la Tracción Animal, Gerardo Pedrós, alias “Raquel Morrison”, para comprender la doble moral de este individuo (además de su doble personalidad macho/hembra).

    La moto está aparcada sobre algo que recuerda un acerado, para tránsito peatonal, por lo que en rigor está impropiamente aparcada.  Por su posición no dificulta el acceso/salida  al edificio público, ni en el caso de emergencia de desalojo (aunque hubiera sido mejor dejarla en el otro lateral).  No parece que la moto tenga voluntad de permanencia (no tiene cadena de bloqueo, ni está sujeta al mobiliario urbano), más bien a una corta estancia (¿ distribución de mensajería?). Mantiene una discreta distancia de la ornamentación arbustiva (seto, para los ignorantes), por lo que no está dañando a nada ni a nadie. Sin embargo molesta a “La Raquel” quién, tras sacar la foto, corrió a buscar a un guardia.

    Bicicleta mal aparcada frente a la Biblioteca , originalmente cargada por Raquel Morrison.

    Este bicicletero ignora que está incurriendo en una falta que el mismo denuncia reiteradamente cuando se trata de coches. Está prohibido amarrar bicicletas, motos,… al “mobiliario urbano”, árboles incluidos, ya que estos, aunque “inmóviles”, se consideran mobiliario.

    Además la bici se encuentra sobre el acerado, obtaculizando la circulación de peatones y, al estar delante de la puerta de un edificio público de gran afluencia, la Bibliotéca Pública, constituye una temeridad por el peligro que representa ante una hipótética evacuación de emergencia.

    Observen también el sufrimiento del pobre arbolito ante la agresión de la bicicleta: el tronco lacerado y doliente por la acción de las cadenas (tan del gusto de los biclicleteros),  inclinado de tanto peso y desventura. Al menos la bici no suelta ni humos ni vientos, aparte de los emitidos por el bicicletero al momento de cabalgarla.

    Esperemos que Gerardo Pedrós (astrofísico), Pontífice Máximo Carrilbicista, travestido de Raquel Morrison (fotógrafa),  Gran Inquisidora Anticochista, denuncie a este desaprensivo.

    Un chistecito:
    Un tipo va por la calle a las dos de la mañana y se encuentra a un amigo, borracho como una cuba,  buscando algo bajo una farola.
    - Pepe, tío, ¿qué haces?
    - Es que se me han caído las llaves de casa.
    - Joder, que  cosas te pasan.  No me extraña,  en el estado que vas…
    Nuestro hombre se pone a buscar las llaves para ayudar a su amigo.  Mira y remira,  y no ve nada por ningún sitio.  Se desespera.
    - Pero ¿tú estás seguro de que es aquí donde has perdido las llaves?
    - ¡Qué va!  Se me han caído en aquella esquina.
    - Entonces, ¿qué cojones haces buscándolas aquí?
    - ¡Es que en la esquina no hay luz!

    Y ahora, otro chistecito:
    ¿Para qué existen los distintos colectivos ciclistas celtibéricos?  Se supone que están para “defender” (!?) y promover la bicicleta,  ¿no?  A ver, todos a la vez, en voz bien alta: “¡Queremos poner bicis en la ciudad!”

    Parece que hasta aquí estamos de acuerdo:  tenemos un objetivo mu loable, zi zeñó. Inmediatamente surge la pregunta natural:  ¿cómo lo vamos a hacer? ¿cómo vamos a conseguir que más gente saque sus culos de los coches y los ponga en los sillines de sus bicis?

    ¿Eh? ¿eh? ¿eh? ¿cómo lo vamos a hacer?

    La triste respuesta es:  no tenemos ni puta idea.

    Tenemos hordas de adolescentes que están deseando cumplir 14 años para que sus padres les compren una moto, y no sabemos cómo hacerles ver que la bici mola más. Tenemos miles de chavales esperando cumplir 18 años para sacarse el carnet de conducir, y no sabemos cómo retrasar su futura adicción al coche. Tenemos campus universitarios repletos de coches, y no sabemos hacer que los universitarios piensen en la bici ni siquiera para algunos de sus movimientos. Tenemos incluso miles de estudiantes que no pueden comprarse un coche y que gastan en transporte público lo que disfrutarían más gastándoselo  en cerveza, y ni siquiera a esos somos capaces de convencerles de que la bici es una posibilidad real y factible. Tenemos kilómetros y kilómetros de calles alicatadas con coches en doble o triple fila y en las que no se ve ni una sola bicicleta, y no sabemos qué hacer para poner allí la primera.

    Somos un desastre.

    La espantosa realidad es que los ciclistas no tenemos, de verdad, ni puta idea de qué hacer para promover la bici,  para conseguir que ir en bici sea considerado normal, para crear una cultura ciclista.

    Aquí surge otra pregunta:  ¿qué hace un idiota cuando tiene un problema muy serio, muy real, y no se le ocurre nada?

    Muy fácil:  lo sustituye por otro problema imaginario para el que sí se le ocurra algo.

    Eso es exactamente lo que los carrilbicistas han hecho:  como el problema de poner bicis en la ciudad les resulta inabordable,  los carrilbicistas se han sacado de la manga un “problema”  mucho más fácil con el que mantenerse entretenidos.

    Así es cómo el noble objetivo “poner bicis en la ciudad” se ha convertido en la farsa estúpida “poner carriles-bici en la ciudad“.

    A ver, todos a la vez, en voz bien alta: 

    “¡Carril-bici YA!”

    Publicado en  http://bicilibre.livejournal.com/25488.html

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