Trashumancia por las calles de Córdoba, para mayor gloria del ecopaletismo.

Trashumancia por las calles de Córdoba, para mayor gloria del ecopaletismo cordobés.

Lamentablemente la acción preferida de numerosos ecologistas es la de masticar y engordar. Su gozo se transforma en paroxismo si la palabra “gratis” suena días antes del evento. Aunque parezca que no la oyen,  se inicia una frenética acción de reorganización de agendas:  “lo primero es lo primero”. El definitivo paso a la acción se produce cuando se infiltran en celebraciones, reuniones, peroles y cualquier tipo de acto en que las viandas resulten gratuitas. Suelen aparecer discretamente unos veinte segundos (tiempo necesario para amarrar su BICICLEEETA) después del comienzo de la pitanza. Disimulan hábilmente una voracidad sin fin. Los líderes de este movimiento se reconocen por su capacidad de independizar la coordinación de sus manos y ojos. Así, a título de ejemplo, podrán pelar una gamba con la mano izquierda mientras la derecha separa una rodaja de chorizo de su pellejillo, al tiempo que con su vista persiguen las bandejas móviles más volátiles. El acto de llevarse lo gratuito a la boca es rápido, la masticación no existe, rápidamente los aperitivos terminan en un gran buche. En el ámbito del disimulo, no cesan de hablar de BICICLEEETAS, de melones en el Alcázar y de planes para ordenar las vidas ajenas: son un coñazo. Si solamente hasta aquí llegase el asunto no transcendería de lo jocoso, de la científica metamorfosis que hace aflorar los Mr. Hyde con los que muchos conviven.

Lo triste es lo que comprobamos los ciudadanos de a pie, los que sentimos vergüenza en este tipo de reuniones, cuando vemos que nuestras instituciones emplean los fondos públicos en semejantes actos. Bajo el pretexto de las bucólicas convivencias que se producen entre vacas y hombres, mientras estos tocan una tosca flauta tallada por ellos mismos, las delegaciones municipal y autonómica de Medio Ambiente ofrecerán un Perol y un año más su función estará justificada. Paz asegurada. La pesadez de estómago tal vez impida la presteza y la diligencia de los ecologistas en reclamar la acción de las mencionadas instituciones sobre el Medio Ambiente.

 Un año más:

  • Los cauces de los arroyos en el Término Municipal continuarán ejerciendo su función de vertederos ilegales de todo tipo de residuos. La tibieza municipal encontrará su eco en la indefinición autonómica.
  • Los acuíferos periurbanos continuarán contaminándose con las aguas fecales de infinidad de ciudadanos, normalmente parcelistas, que no disponen de red alcantarillado e infiltran en pozos negros sus inmundicias. Ante este problema ambas administraciones harán oídos sordos.
  • Los ciudadanos sensibilizados con el cuidado al Medio Ambiente tendrán que depositar residuos como restos de pinturas, baterías de automóvil, restos de productos químicos en el primer contenedor que encuentren. Pues si van al “Punto Limpio” de SADECO, allí  un amable operario les dirá que este tipo de Residuos los recoge “Medio Ambiente” (delegación autonómica). En la Delegación de Medio Ambiente un simpático funcionario le dirá que estos residuos los gestiona SADECO. Hastiado por haber quedado atrapado en un círculo infinito este cordobés se deshará de sus residuos de cualquier manera. Mientras las delegaciones estarán ultimando los ingredientes de su perol.
  • Las encinas del suelo urbano y urbanizable contarán con la total desprotección pues Medio Ambiente Autonómico dirá que son asunto de Medio Ambiente Municipal, Medio Ambiente Municipal dirá que de “Parques y Jardines” y “Parques y Jardines” dirá que ellos sólo se ocupan de los espacios públicos. Pero ¿dónde estaba la encina?
  • A los ciudadanos de a pie sólo nos quedarán las pulgas de las vaquitas.
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