Autobús de transporte escolar en Japón.

Ejemplo de transporte escolar insostenible, insolidario, deshumanizado, etc. en el que los escolares se entretinen en asuntos baladies, navegando por Internet y otras chorradas, al tiempo que consumen importantes recursos materiales y energéticos. La Madre Gaia está triste.

Escribo este artículo en respuesta a uno de los muchos que nos plantean la conveniencia de que los escolares acudan a sus centros “a pata”, o sea andando, para quienes no caemos en la grosería de confundir las patas de los animales con las piernas de las personas. A modo de ejemplo, valga esta Carta Ilustrada al Diario Córdoba: Mejor ir al cole “a pata”

Ante todo debe imponerse la realidad; las ensoñaciones edénicas no son de este mundo. Efectivamente, en la zona que describe el autor de la carta ilustrada, en la zona del Tablero, existen muchos colegios y guarderías y, además, esa zona lo es de paso para acceder a otros muchos colegios y guarderías situados más arriba, en lo extensa zona Residencial de El Brillante, por lo que no me extraña que en las horas de entrada y salida se produzcan una notable afluencia de vehículos, e incluso atascos. El acceso a esos colegios, tanto desde el núcleo urbano como desde la extensa zona residencial de El Brillante u otras barriadas periurbanas, debe hacerse, por razones obvias de distancia, en vehículo motorizado, bien sea el transporte escolar colectivo o en los automóviles privados. El primer supuesto, según me cuentan, puesto que no he padecido tales circunstancias, además de caro no es siempre el más idóneo, dado que los niños tienen que permanecer en los autobuses durante largos periodos de tiempo, en muchos casos  superiores incluso a la hora u hora y media, y no cubre toda la ciudad y su extrarradio. El desplazamiento en vehículo privado, cuando se pueden combinar los desplazamientos de los padres con el horario escolar, suele ser entonces la opción más conveniente, no un capricho sino una necesidad.

El ideal idílico, saludable, divertido, etc. de ir al cole dando un agradable paseo, desde casa al colegio y vuelta, de la mano de papá o mamá o jugueteando con los amiguitos es cosa que se circunscribe al ámbito urbano, al colegio de proximidad o de barrio. Pero cada vez son más los colegios que se sitúan en las zonas periurbanas, en el extrarradio, con lo  que se altera sustancialmente la idea de proximidad y los desplazamientos motorizados resultan ineludibles.

Por supuesto que siempre viene bien hacer algo de actividad física y de paso liberar algo de estrés, como bien dice y hace el autor de la carta en sus ratos de asueto; pero la vida es la que impone las realidades. La idea, la reflexión a la que invita el Sr. González va más allá de lo que el cree; implica un cambio radical respecto del modelo de ciudad que estaríamos dispuestos a asumir, si es que fuese posible cambiarla, cosa más que utópica: ciudad compacta o dispersa, grande o pequeña, con movilidad de proximidad o con movilidad a largas distancias, cada uno en su barrio o la ciudad es de todos. A esa reflexión no responde el Sr. de la Asociación Peatonal A Pata, sino que, como es habitual en ellos, tan solo aporta anécdotas y planteamientos parciales que no resuelven nada pero que, al menos, no producen alarma al quedar enmascarada su ideología totalitaria por un no decir nada. Para ellos, no se trata de resolver los problemas, sino acrecentarlos hasta que todo reviente.

Transporte escolar en la India

Ejemplo de transporte escolar sostenible, solidario, humanizado, etc. en el que los escolares comparten, además de calor humano y liendres, sus experiencias vitales y contribuye al ahorro de recursos materiales y energéticos. La Madre Gaia lo agradece.

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