Todo el Dinero para la SGAE

El Tribunal Supremo ha dado la razón a la SGAE en su batalla legal contra la Asociación de Internautas, un conflicto que se remonta al año 2004 (y aún más atrás en la lucha por el dominio) cuando la entidad de gestión demandó a la citada Asociación por contener en su página web direcciones y expresiones que atentaban contra el honor de la SGAE -como http://www.putasgae.org y http://www.antisgae.internaturas.org- y de su presidente ejecutivo, Eduardo Bautista. Tocan pagar 18.000€ a la entidad y otros tantos al máximo mandatario.

Los magistrados del Alto Tribunal, presididos por el juez Juan Antonio Xiol, han decidido desestimar el recurso de casación interpuesto por Asociación de Internautas al entender que cometió un delito de intromisión ilegal en el derecho al honor de la SGAE, según consta en la sentencia que ha sido hecha pública hoy y que ratifica la de la Sección Decimonovena de la Audiencia Provincial de Madrid que ya dio la razón el 6 de febrero de 2006 a la SGAE.

Comunicado de la AI

Hemos sido condenados por el Tribunal Supremo en el caso PUTASGAE por alojar contenidos de otros supuestamente injuriososos. La Asociación de Internautas no tiene todavía ninguna notificación de la sentencia y se extraña que esta sentencia se filtre antes a otros medios antes que a los interesados. En estos momentos no podemos dar ninguna opinión sobre ella por el desconocimiento sobre la misma. De lo que sí estamos seguros es que quieren cerrar la Asociación de Internautas porque somos muy incómodos para cierto sector de la sociedad, minoritario… pero con gran poder de decisión e influencia. Os pedimos ayuda para poder seguir abiertos… y batallando. Solo os podemos prometer… que la respuesta por nuestra parte, si seguimos abiertos, será en consonancia.

 

…Es como un cuento perverso en el que los poetas atracan a su pueblo, los cantantes llaman piratas o pendejos electrónicos a los ciudadanos honestos, los músicos cambian sus instrumentos por calculadoras y a los autores les inspira la letra de las leyes y de los reglamentos para aplicar tasas. Una verdadera pesadilla, para salir de la cual basta con abrir los ojos y no dejarse engañar.

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