Bicicleta mal aparcada frente a la Biblioteca , originalmente cargada por Raquel Morrison.

Este bicicletero ignora que está incurriendo en una falta que el mismo denuncia reiteradamente cuando se trata de coches. Está prohibido amarrar bicicletas, motos,… al “mobiliario urbano”, árboles incluidos, ya que estos, aunque “inmóviles”, se consideran mobiliario.

Además la bici se encuentra sobre el acerado, obtaculizando la circulación de peatones y, al estar delante de la puerta de un edificio público de gran afluencia, la Bibliotéca Pública, constituye una temeridad por el peligro que representa ante una hipótética evacuación de emergencia.

Observen también el sufrimiento del pobre arbolito ante la agresión de la bicicleta: el tronco lacerado y doliente por la acción de las cadenas (tan del gusto de los biclicleteros),  inclinado de tanto peso y desventura. Al menos la bici no suelta ni humos ni vientos, aparte de los emitidos por el bicicletero al momento de cabalgarla.

Esperemos que Gerardo Pedrós (astrofísico), Pontífice Máximo Carrilbicista, travestido de Raquel Morrison (fotógrafa),  Gran Inquisidora Anticochista, denuncie a este desaprensivo.

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