guerragaza

¿Conflicto palestino-israelí? A quién le asiste la razón, histórica o no, poco importa a estas alturas.  Personalmente, creo que es un “conflicto” sin solución posible, ni a corto, ni a medio plazo.

Evidentemente se trata de una guerra. Larvada en algunos momentos, muy virulenta en otros. En este último episodio, todos sabemos quien rompió la frágil tregua. Existe una gran desproporción entre las fuerzas contendientes; un ejercito bien organizado contra un ejercito a lo Pancho Villa, con mucha menor potencia de fuego. La misma desproporción se traslada al número de victimas en cada bando. Era de esperar; lo contrario hubiera sido lo inesperado, por extraño,… muestra de ineficencia del mejor preparado. Ha sido una guerra: como la de Afganistán, como la de Irak,… Ha sido una masacre de población civil, pero no ha sido simplemente eso; ha sido y seguirá siendo una guerra.

Sabemos lo que son las guerras y que producen muertos entre los combatientes y entre los no combatientes. Mis respetos y condolencias, especialmente para estos últimos. Daños colaterales fue el eufemismo ad hoc que se empleó en la no muy lejana guerra contra el eje del mal, encarnado aquella ocasión en la República Serbia, cuando fuerzas de la UE, siempre de la mano del Gran Hermano Americano, masacraron a militares y civiles serbios, embajada China incluida, para “protejer” a unos hermanos musulmanes secesionistas. Es curioso, pero entonces no se organizó tanto alboroto mediático, ni mucho menos callejero.

En las guerras, cada uno de los contendientes emplea todos sus recursos bélicos disponibles, defensivos y ofensivos. Se intenta ganar la guerra; no perderla. En la guerra y en el amor todo vale, reza el aforismo. Pero, al igual que en este último la legislación impone unos límites irrebasables (so pena de prisión),  las naciones presuntamente civilizadas han establecido unos límites a los horrores de la guerra.

La cuestión es: ¿se han rebasado esos límites? ¿se han respetando los convenios y tratados internacionales en esta guerra? Me refiero al Tratado de Ginebra y su desarrollo y actualización posterior. Si es así, solo nos cabe, tras lamentar la guerra, expresar nuestra preferencia o no preferencia por uno u otro contendiente,… o por ninguno, … o por los dos. Lo que no excluye, lo repito otra vez para los malos entendedores, mi condolencia y empatía para con los que sufren los horrores de la guerra.

Si no se respetan los Tratados aplicables a las guerras, ¿a que espera la ONU y el Tribunal Internacional de la Haya para pronunciarse y exigir responsabilidades a los contendientes? A uno, al otro, o a los dos. Mientras tanto, presentar solamente a uno de los contendientes como el monstruo y al otro como la víctima no es más que un ejercicio de perverso maniqueísmo, de lo políticamente correcto, para mentes poco proclives a pensar por si mismas, lo propio de gentes fanatizadas.

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